Turquesa

Hoy me envenena el sueño de mi compinche,
las llamadas clandestinas desmadrugadas,
las locuras en nuestro camino atravesadas
viejas ilusiones y otras diabluras más.

Ella enamorada de un cielo azúl
y yo enamorada de su corazón turquesa,
muchas veces la extrañé,
pero entre minutos desgastados y un cielo despejado
nunca la llamé.

Hoy quisiera contarle mis vagancias,
la felicidad de mis manos,
lo que aún no alcanzo,
que no es verdad lo que le contaron,
que aún la extraño.

Y dicen que el tiempo cura heridas
pero los minutos avanzan y a su paso contaminan
mi esperanza de abrazarla, de contarle
esa mi primera vez, y todo este lindo atardecer.

Ella seguirá su vida y tras de ella lo que siempre desee,
una sonrisa, aunque no esté al lado podrá contar con una amiga
y tal vez no habrá mas llamadas, ni travesuras,
ni amores en viejas cartas pero sobre todo,
la querré como la primera vez.

Le pido perdón si un día le fallé,
por que es de sabios pedir perdón a todos y a nadie,
difícil no recordar en prioridad las tardes bañadas en sonrisas,
un mundo chino y un universo azúl.

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