Todo lo que quedo.

Salimos del lugar
ya el sol había caído
y la luna ocupo su lugar,
como es habitual en momentos así
todos nos despedimos.

La acompañe hasta su auto
con sonrisas completas
le abrí la puerta,
haciendo un gesto de despedida comente,
al menos que me quieras llevar,
entre su risa delirante
Y su cuerpo vibrante, le bese.

Seduciéndola contra el auto
no iba dejarla perder
tome sus llaves,
la subí sin mediar palabras,
ella no dijo nada
y entre besos y el volante,
a un sitio la lleve.

Subir las escaleras
fue todo exaltación,
el desván estaba listo
solo para los dos,
no llegábamos a la cama
cuando ardimos en pasión,
y aunque su piel no era muy firme
tenía algo mejor,
la experiencia que te dejan
los sinsabores del amor.

La noche fue larga
más no hubo prisas,
la mañana llego
como dos personas consientes
de la situación,
tomamos nuestras cosas
despidiéndonos sin ceremonias,
un beso y abrazo
fue todo lo que quedo.

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