“No hago otra cosa que pensar en ti, y no se me ocurre nada”, palabras de Serrat que cada noche hacen eco en mi corazón. Y Tu dices que mis preguntas tienen destinos dispares, flechas multiculturales, que mis miradas van y vienen. Yo digo que cada vez que levantas la ceja, mi boca enmudece, mis sentidos se agudizan. Me pierdo en la fascinación de leer cada verso y cada prosa, en cada poema de tu delicada boca. Y te busco en la infinita soledad de un cigarrillo consumido entre el silencio, el aire y una copa de ron. Con una hoja en blanco y garabatos, frases perdidas y extrañas notas.

Y por casualidad una noche te encontré, en un cachito de tu alma. Y aunque dormida estabas, susurre: “sophie, esta listo el café”.