Éxito de Cadaver, maldiciendo el aroma del destino,
con síntomas de los 30 encima y ojos de cristal
que perciben la ansiedad y regalan susceptibilidad.
Un sorbo de tequila, trabada la lengua pero con
igual valor en su filosofía, un tequila más y en él
las letras de canciones enemigas de la sobriedad,
se bebe la pregunta –¿Quién es él?- Y el autorecorrido
de todo su ser…de todo su andar…de los pasos que da.
Resguardo visible de la debilidad, sensibilidad de alma y piel
a todo lo que da, tonto el que no lo ve,
estúpida la que escapa de él.
Éxito de Cadaver, con la canción de sus mieles en compañía
y la carga de destino que a nada obliga.
Cariño reprimido, que necesidad de ser herido,
desequilibrada manera de pensar?? Yo no opino lo mismo.
Con manos llenas y vacías de lo que no dan,
con un poco de agresividad, valía infinita a su amistad
y el precio incomparable del miedo a la realidad.