Primavera

Llegó la primavera, con tristeza, pena y dolor, mientras yo soñaba con la luna llena de piernas abiertas, humeda y sin bandera, haciendo el amor. Desperté, soñe contigo, le confesé. Intentó desviar el tema, pero con una ligera mueca aprobo aquella deliciosa alusión.

Quizás no compre la idea. Quizás nunca se acordo de las noches siniestras donde nos robamos las horas a las madrugadas de otoño y un poco de sol por la ventana de las escaleras. Quizás no coincidamos nunca, o quizás en las puertas de otra vida seamos espuma y arena en una playa sin imperfección.

Seremos privamera, ya que pase la guerra. Entonces podré darte un abrazo, y un beso precedido de alcohol. Y dormiré esperando, que aparezca ese sueño, que me tenga pensando en ti todo el día. Un momento feliz entre tanta agonía.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.