Otro segundo muerto

Como se extingue el tiempo a los ojos del viento, cuanta presión de orbitas ajenas al corazón oprimen en este desierto, otro segundo muerto, la canción con mas notas de recuerdo, las mismas adicciones pero diferentes tentaciones.

Un paso desteñido que nunca he dado, el mismo libro empolvado que leí en días nublados, el mismo amor, la misma sangre, real mi convicción de decidir solo yo en mi largo o corto cuento.

El puente colgante me da el equilibrio, guardaré lo contrario de mis anécdotas, los tristes tiempos, para recordar que el dolor no me tenía y que yo sufría por compasión. La ventaja del secreto se suprime, pero guardaré los abrazos dejando en la basura del olvido los “pésame” por adelantado y los rencores disecados.

En mi historia tu reías aunque las lagrimas se hayan congelado con toda esta algarabía, nunca estará demás decir que tu ausencia mata mas lento que el cáncer y la necesidad de fingir demencia. Mi brillo de sol, desapareces tan seguido que me acostumbré a no decirte adiós, a no añorar el estilo único con el que modelas por la vida… mi vida para dos.

Los labios secos de mis atardeceres serán el ánimo del que mi fe se detiene, no me faltan sonrisas por el año que se pierde sin habérmelo prometido, pero me compro para las reservas besos de mi héroe y una esperanza firme de tener mis ojos abiertos para verle y esperar minutos que se me niegan entre cifras y papeles.

Basta para empezar el día el escándalo que provoca su aliento, jugando a ser discreto, a enamorar mis sueños, a ser parte de mi enredo, no hay agradecimiento perfecto, podría ofrecer un par de fríos besos pero no los daré, por que se que bastará ver mi sonrisa, escuchar mis berrinches, mis tonto celos y las largas charlas de compas dentro de las cobijas en invierno.

Que tosco es decir que se va muriendo el tiempo, pero solo el sabría que mi poesía dice mas que mi mirada y mi enojo a destiempo. Mi oculto amor de Octubre, fue más expuesto que revelar mi mas intimo secreto, los locos sueños nunca dejaron de lado lo que provocaba las manos entrelazadas, no huiré del recuerdo pero mis cartas te dejan mas que lo que pueda expresarte mi boca con besos.

Casualidad que tus latidos atrajeran mi destino, que tu mirada se tropezara con las súplicas de congelar la compañía en soledad, derretir el insomnio, acelerar la adrenalina por el miedo de no verte mas. Tarde… tarde me descubrí en tus secretos, tarde para no darnos demás, para entumecer el presente y dejarte escapar.

Me miro despacio, recorro los años en el porcentaje mas barato, la pasión muchas veces me traicionó, y sin embargo, fueron esas estrellas que me guiaron al final, cargando lo que era mío pero recordando la felicidad que provocaba (y aun provoca) que de mi mano hayan vivido.

Los sentidos ateridos gritan a veces, los oídos siguen siendo rebeldes, cuanto misterio guarda la vida, cuanta emoción, cuanta locura que se libera del destierro solo por poder contar que me encuentro con otro segundo muerto…

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