”Ojala lo recuerdes”.

”Ojala lo recuerdes”
me dijo, mientras decía adiós,
pidió que me marchara
quizás fue lo mejor.

Era octubre aquel primer día
cuando su azabache melena me enredo,
yo me había puesto el traje de oveja,
la suerte aquella noche se echo.

Ya las flores se secaron
como las primeras que deje en su buzón,
más aun su fragancia cuando llega octubre
tiene un dejo de nostalgia y desdén.

Brindo esta noche serena
por las lagrimas que le hice perder,
por el abrazo que la hizo mía,
por el beso que le guarde.

Por esa bofetada que se contuvo,
por esas palabras que preferí callar,
por esos sueños que se interrumpieron
y flotan en las olas del mar.

Brindo esta noche mirando a la luna
por esos pájaros que aniquile ayer,
una cosa les aseguro
mis palabras no se han de perder.

Ella ha sido desde aquella noche,
La pequeña teoría sobre el fin de la razón
más no se le culpe de mí ser canalla
pues siempre lo he sido desde antes y hoy.

Aunque no descifró en mis ojos
mi ser más puro y fiel.
No la culpo, ni le doy amnistía,
más fue un sacrificio por amarle bien.

”Ojala lo recuerdes”.
Me dijo, mientras decía adiós
hace ya muchos ayeres
y aun la recuerdo por dios.

Hoy que han pasado los años, los daños,
que mi corazón canalla late con vigor,
les juro señores del jurado,
le guardo todavía una canción de amor.

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