Octubre en la distancia

A la distancia solo queda la nostalgia de una prometedora amistad, desperdiciada, y los primeros de octubre para recordar.

Y es que a veces me detengo y adivino lo que pudo ser, las paredes golpeando en la frente, los labios rasgados, todas las cruces… otras mujeres. Porque no soy de los que siguen las reglas del juego, y aunque me ponga el disfraz de caballero, tengo un lobo adentro, hambriento.

Quizás has decidido jubilar los besos, y no ser carne viva para este demonio. Quizás los números rojos te dieron para girar en exceso, lejos de la aurora, cerca del paraíso.

Al otro lado de la carretera solo te puedo decir que dejas en bancarrota la primavera, sin desliz, sin mapa para rebeldes, sin el vicio de volver a empezar.

El calendario me dice que el licor se consume y no en mi mesa, felices treinta y tres …

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