Por casualidad o por convicción pero una mujer de nivel
nunca pierde su buena reputación, como una reliquia
guarda en un parpadeo su valor y con sutileza esconde
su temor. Poemas y canciones, por ella convertida en musa,
por que se sabe como ella enriquece aún con dos monedas
de tristeza en el bolsillo, las penas las guarda en la sonrisa
y siempre está lista cuando se trata de una nueva conquista.
Conoce de mundo y de inocencia, de caballeros y de machos
y de éstos últimos está al tanto que lastiman y hieren pero
una dama por uno de esos nunca muere.
Delicada en sus caricias, mirada salvaje con toque sensual,
para el colmo de ellos desgarradora a sus ojos,
humedad a sus pantalones, por su gallardía o simpatía
pero ella sabe de diversión aunque el objetivo principal
invariablemente es la discreción.
De arrebatos y altanería ella no se olvida, sabe ser de temple
pero está atenta cuando la debilidad puede ser un punto fuerte.
A ella se le admira por su valentía y la coquetería con que
camina y a cada paso trae atada la precaución y aunque
el amor puede ser una dulce y temible prisión, nada le detiene,
mucho menos a su corazón.