Luto de ocasión

Encontré cada palabra jugando a quererme
el drama de cada letra enviciaba hasta doler
tu espalda sostenía los fragmentos que se rompían
solo tu hiel fue tan vana, tan volátil
hasta hacer perecer. 

Y heme aquí, la Reina de fábulas negras
asesina de profesión, princesa en celo por deseo…
recostada sobre lo frágil de tu prisión
balanceando los extremos de perderte
de encontrarte a la puerta armado y sin el perdón.

Recojo el sobrante de licor
mientras sobrevivo la resaca
pongo al día mi cuento de hadas
repasando la revolución, el juego de cartas
el inoportuno efecto dominó.

La reyerta pintó amaneceres hipotéticos
no hubo calmante para anestesiar el éxtasis
con tanta adrenalina, con tu voz escondiéndose 
no hizo falta otra puerta para azotarla
solo me despidió la promesa… aun intacta.

Y heme aquí, vendiendo los vacíos al mejor postor
para llenar los espacios muertos 
para saldar la deuda con las regalías 
para sonreirle al luto que aclama la ocasión 
y herirme con los sueños que ahora duermen sin colchón. 

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