Luna sin lobo

Calcina lo que me sobra de aliento
amenaza con tu mirada el fragmento extraviado de esperanza
no esperes mi desasosiego,
no me inquieta la prisa con la que me robas la calma
si no esa soledad que mantiene en guardia tu alma.

Consiénteme el capricho
desborda tus indecisiones por mi cintura.

Transita por mis aprensiones
explícame el vulgar pretexto de jugar sucio en este juego
por que leo la noche con incoherencia
y no te descubro por más que te analizo
aún con el escote entre las piernas.

Grito y mi voz hace eco en tu pretensión de no escucharme
con estruendos de rabia sofocados admiro tu lírica
envenenando cada imprudente suspiro
suicidando los espasmos contraídos…
mientras no eres mío.

La distancia se ha reído ya de mí
se acobarda por la mañana y amenaza de madrugada
manía digna de una enemiga brutal
se ha tumbado con insolencia en el sofá
donde tantas veces revolví tu ausencia con mezcal.

El recuerdo del beso que no adquirí
golpea como un reclamo concluso
como una lluvia despojada de compasión
y entre las necedades,
me traduce el ruego de no olvidar el silencio de tu voz.

Esquívame en el olvido
arreglemos el inconveniente de no percibir mi espíritu
vuélvete de la sospecha imaginando los gemidos,
y denuncia por favor al tiempo
atribuyéndole el atrevimiento reprimido.

Transcríbeme en la nota más fina
donde sí exista la súplica de tus labios por mis caderas.

Aún no se ha inventado el momento
que entorpezca mis ansias por ti
devuélveme de una vez el brío que perdí en tus antojos
porque la fantasía ha congelado ya las caricias cautivas
si no hay pecado que te amarre a mi rutina
si no hay lobo que aúlle en esta piel de Luna mezquina.

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