La luna no apareció…

Me perdí del insomnio de tu soledad
nunca fui la luz de los duelos en venta
entre coplas y cortesías
me tatué en las manos la locura… a la demencia.

Escucho en el eco el rencor de nuestra fiel ambigüedad
el pronóstico de nostalgias en variedad, para mi mal,
no fui la melodía de tus miedos
-en extrañarte únicamente se puede perder tu recuerdo-
solo las miradas saben hacernos tan menos.

En una danza de apariciones
vibré al compás de mi propia despedida
no tocaré mas a tu puerta, sabe a dolor de domingo
solo tus ojos me dan la estabilidad que mi drama representa.

En aguas verdes la lista que vistió tu perversión,
-Solo la muerte te olvidaría y viceversa-
que eterna se hace la odisea
con tu voz sonando como un pretexto
camino en dolor, y no te culpo… esta vez me culpo yo.

Las razones se visten de arrogancia
cuando el juego termina en adicciones de cama,
después de todo, el anhelo guarda la compostura
de verte después de rematar nuestras tardes… y cada alba.

La luna no apareció
la luz no se hacía sonar
entre silencios solo palpé ansiedades…
al despertar solo me besaba alguna caricia rota
que aún se guardaba bajo la seda…las mismas sábanas.

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