Kali, en mayo

Son las dos, tocan a su puerta
es el diablo vestido de sol
sus sueños en vigilia, sin ropa interior
la pijama es su tenue salvación

abre la puerta con extrañeza
cambia palabras por miradas
se funde un beso con su silencio
y sus ganas de jugar quedan expuestas

va una mano a sus caderas, su crisol
cae de derecha a izquierda
la primera pieza de dos
algodón o seda, para la noche no importo

dando tumbos, desabrocha el primer botón
la segunda pieza de dos
se parte, entrega un par de helenas
un par de estrofas para la fiesta

replegada en la estufa, en la cocina de placer
esperando el atolón, ya no hay salvación
primero el cierre después el botón
descansando en los tobillos su pantalón

imagino el primer grito contenido
al hervor del faro en posición
rodilla arriba, simulando Kali, Shivá
con palabras de arrabal

entre vaivenes, el tren al túnel, levitando, a toda prisa
una llamarada, la bomba de nitrógeno exploto
un grito sordo, un abrazo corto
una exhalación…habremos acabados los dos.

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