Hubo? Habrá? …..”Había una vez”

Hace unas horas me preocupaba de ello, de lo que he sujetado mirándote lejos, de las palabras que codiciaría cruzar para que aun sin sentido me reclamaran por nuevos versos, por anónimos significados, pero que en ti dejaran algo más que una letra, que un perdón, un motivo y  te resultaran inequívocas.

Paseé por mi mente desconociéndote intacta al dar por cierto tu lado opuesto del sol para ser luna, pero helé mi voz, enfrié mis segundos de dialogar contigo para no sentir lo fuerte que es el fuego de palabras congeladas que me tocan y que a veces me golpean la garganta y me tiran al océano de pensamientos a reencontrarme con recuerdos sólidos que reviviéndolos, van quedando flotando en agua.

Me he cristalizado poniéndome todas tus respuestas y preguntas sobre mí, en un gesto amargo y es falsedad que no me rasgo el alma cada vez que noto que lo que surge en mi boca para ti es diáfano y de céfiros.

Y no quisiera llorar pero menos dejar de hacerlo, en esta hora envidiara de pronto mojarme con todos los instantes que han pasado y hacerme reír por todo eso que no podré o es que no quiero recuperar.

No asimilaste jamás que no es natural en mí, que mis manos esparzan vapor y no ha sido que me sienta sola, mucho menos imagino que lo estás, pero te entiendo, no te consta la pureza de la lluvia, quizás alguna vez harás indiscutible que no están a mi nivel las dicciones falsas y las contemplaciones necias y que si has encontrado siempre el acido de mis sueños, te aclaro otra vez que no es una sustancia a la que le haya encontrado significado al querer perderse entre ellos…

Tengo el volumen en alto repitiendo lo que han dicho tus manos y se que viniendo de ti es mas denso el efecto, tal vez porque te he fallado o porque te he perdido, pero justamente hoy disminuyen las luces que se pronuncian en mi noche, pero le has quitado el valor a mi duda de ti, y no importa, yo existiré sin poder, sin saber, sin querer comprobarte la delgada idea que has atrapado de quien soy, porque a mi respiración no la sostiene un encanto, puesto que no tengo gracia para creerlo y no oculto una consistencia lógica de mi corazón al caminar por la vida…

No imaginas cuán alto he ido, sin que nada me impida el paso y desearía colgarme del tiempo aquél que ha volado porque no he sido de aferrarme al dolor, más lo se resonar.

Por eso no voy a detenerme mucho tiempo, necesito dispersarme entre tantos sentidos y se que las burbujas que has dejado aunque hieren no pesan, mucho menos aplazan mis horas, mas los témpanos de líneas leídas que dejas son distantes y profundos a mi, que no es tan fácil derretirlos mientras me absorben.

Pero mi invierno pasa, como todos he cultivado el cubrirme del frío y se encontrar razones con nuevos nombres que aunque se pierden con los años, me componen.

Quisiera decirte antes de salirme, que me figuro a veces con auxiliarte para que puedas encontrarte contigo aunque fuese a escondidas o poner mi hombro y acercarte un dedo a la cara para tomar una lágrima y guardarla eternamente conmigo, o acaso dormida decirte como sería perfecto vivir, que al despertar me encontrara con un secreto que explicara la manera en que puedo ser otra vez tu siguiente travesura, de las que se atrapan en la osadía y en la sinceridad, o ser tu supervisora para escalar las montañas arduas que pone el camino, quisiera saber de tu esperanza, de tu ilusión cuando ves las estrellas y de como enredas mas y mas a tu confusión. O contarte como es que he dejado ir mis repasos de instantes al precipicio, para que sepas donde amontono a la indiferencia, donde disimulo al olvido, en que lugar de las palabras recomienza mi dolor.

Pero más quisiera entenderte y que no persiguieras alejarme de ti, sin embargo la desolación es necia y únicamente será hoy cuando me manche con carbón todos los pedazos de mí, cuando querré ver cada nota que arreglo ser de plástico, nada más ahora quiero que todo lo que he dicho ante tus ojos se vuelvan una ignición, que se queme, que se haga ceniza y tu con ello que ya no existan…Que se vuelvan polvo para que la incandescencia de volver a abrazarte se asfixie acá adentro, se niegue, se hunda, se ponga el seudónimo de ser ultima en mi vida. Ojala que se oxide pronto tu recuerdo y así no se inflamen tanto mis pupilas y mi pensar, que se hagan vapor tus miles de despedidas, que emitas tu felicidad con lo que seas, con quien estés, sólo que sea ahí en mi desierto, anda, quédate y grita si te apetece, donde yo ya no te oiga, dónde las lagrimas no tienen sentido y rápido secan, hállate ahí donde  mis segundos no son azules y por eso no dependo de ese mi sitio, cava ahí a ver si encuentras tus expectativas  de mi siempre perdidas, corre ahí a ver a dónde tocas, que yo casi necesito combustible para llegar y no estrofas ni suspiros.

 Ahora es cuando quiero refinarlo, purgar todas mis ideas hechas por verte y distar mi sonrisa de ti para que el olvido no sea intenso. Anhelaré mañana también matar a la forma en que llegaste a fascinarme, buscare ante ti no ser humana, temeré a tus verbos y observare a tu miedo, me obsequiare tu te quiero perpetuando alimañas entre cada letra.

Hoy removeré tu hastío en mi y aunque no sea simple dejarlo todo en las brasas, se que no hay manera mas eficaz para carbonizar mi presencia, mi esperanza de ti.

Todo porque no has entendido que no poseo armas para enfrentar tu dureza, porque no has hallado el principio de mi sensatez, porque mi discreción se aprovechó de tu torbellino material que a mi no me proporciona más que esencia para seguir moldeando mi libertad.

Esto por darme tu mano y no tu alma, por creerme herramienta para usar y no para ayudar a construirte, por considerarme intervención sin explicarme, y sustituir tu misterio que era tan llano, por sandeces, por nada…

Y no se si agradecer el haber conocido esos ojos que me filtran el umbral de lo que  dices, el haber denominado palpable y definible tu nostalgia…

No se si debo decir perdón por lo remoto, por las mañanas imponderables que si tuvieron par fue porque volví a tocarte, porque te encontraba otro día más, indispensable.

Pero desde luego que lo subjetivo de ti, había constado de mi intervención, de mis sueños en los que a veces puedo descansar, donde aparecías y quería encontrar más oxigeno justamente por que existías y posteriormente por que me gustaba existir inventándote en mí y lamentablemente no fue tan obvio tu ser incandescente, tu apariencia, tu fe, tu irradiación sobre esto que soy y no tuve idea jamás de tu capítulo aprendido, de cómo cerrabas tu vida conmigo y confinabas tu presencia evitando tu contrariedad, dejándome montar la estructura de un cuento absurdamente especial, de mi leyenda anómala, de la apertura de una hoja en la que debí desde el principio escribir, un hubo, un habrá… o mejor un ” Había una vez”.

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