Gravitan los parpados

Quise atrapar una gota de agua con las puntas de los dedos hasta que escuché el murmullo de la polilla en el marco de la puerta, tarde reaccione ante el fantasma que se colgó de mi cuello. Luché en cámara lenta intentando salir vivo de la tormenta, escupí un mar de sangre en el piso que carcome hasta el infinito, los brazos eran dos estelas que se perdían en el aire, confundidos y cansados.

Desnudo corrí sobre la gran vía, moribundo, esperaba del cielo la guía para morir entre las piernas de la chica que escribe en la luna sus promesas, entre líneas la melancolía se hacía presente y lloraba al caer la noche por el amor que nunca llegó. Me libré de los grilletes que cautivan en el iris la razón, de la mentira de los labios más finos, de su aliento a desagüe y perdición.

Yo que creía que el paraíso era ir borracho por la ciudad, apretando sus caderas, me di cuenta que eludir un beso también puede ser celestial, que el deseo es la morfina para mantener en pie, que la adrenalina bajo la regadera se puede concebir en alas de paredes que se alejan, dios no era el tipo de sombrero gris que en una esquina me llamó con fingida voz de mujer.

Gravitan los parpados ante un final feliz, con los ojos expuestos, la luz me enamoró.

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