¿Estás preparado?

Llevo los bolsillos cargados de monedas para el intercambio de besos en las madrugadas de luna llena, los labios partidos del dolor que causa una espina en la lengua. Llevo caricias prohibidas en cada recuerdo, el olor impregnado en mis dedos de buqué divino. Llevo el corazón al límite del infierno, a punto de entrar en ebullición, con lagrimas de fuego, y después de maldecir a dios, adiós, muero.

Necesito agua, agua para este vacío en el pecho que me lleva al confín de la locura, perdido entre tinieblas, entre las muchas promesas que hice estando ebrio. Necesito respirar algo más que no sean bocanadas acre y estiércol, animales muertos en la cloaca bajo mis pies, con los ojos vivos que me observan sin parpadear. Necesito la palabra que no se esconda abatida por el miedo, una espada para adornar con flores el desierto.

Quiero ver llover, en esta ciudad del pecado que he creado, quiero el caos en las calles y que estruendosos sean los ecos de los truenos en mi cabeza. Quiero robar besos que no sepan a nicotina, ni a los vestigios que quedan entre los dientes al engullir mentiras.

El fin del mundo está cerca. ¿Estás preparado para dejarte guiar arrastrado por la indiferencia?

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