En un 24… y en espera

Me doblegué igual que aquella vez que desee que el camino durara lo mismo que el invierno en que una vez te perdí, para que los pensamientos no dijeran que no, ni la distracción asesinara la fantasía… que remedio que admirarte, no quedó ni espacio para la duda que siempre estuvo colgada de mi escudo, para la interrogante que fiel me visitaba marcando sin descuido su punto y aparte.

Que calumnia gritar anticipadamente la censura de un amor que nunca murió, me declaro culpable en el reflejo de esos ojos que me dicen donde estoy, de nada vale la valentía de huir ni el llanto quebrado por una que otra ausencia perdida, y en la locura, me reclama un juramento donde asegure que el paraíso vivía lejos de esta firma.

En venganza se pierde la coherencia, y ahora me ofreces tu mano y fabricas el milagro de robarme el tiempo que no se rinde, de sabotear la mas burda intención de olvidar la insignia de no tenerte, clausurando la pena de no ver la luz en cada amanecer y en cada caída de luna.

Y ahora sonrío ante la latente alegría encaprichada con tu desbordamiento, coqueta idea de descubrir el altar y emborracharme hasta quedar absueltos -de las cadenas, de las míseras razones para no vivir al compás de lo que dibujan tus dedos- en tu nombre envuelvo un tumulto de emociones plenamente expuesto, sacrifico un kilogramo de vanidad para darte la mano y hacer de coro en la canción de tu ego. 

Por que no hay mas que descifrar teniendo la verdad en el suspenso por las sonrisas en ascenso, no existe el momento en que despierto pues tu sigues ahí, inmóvil, solo esperando que quiera creerme este mundo con sabor a secreto, y miro de prisa y sigue la historia, en un 24, cuando la sobriedad quiso estar sola condenándonos a este desajuste, a este dramaturgo involuntario.

Y si la libertad del alma alguna vez me traicionó jugando a ser feliz lejos de tu tacto, ahora me falla en la adicción de lo paranoico de ese romanticismo que no deseo ocultar y que en la espera, solo le escribo un par de estrofas para descargar lo que mis labios no alcanzan a perfeccionar…

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