El 30 nunca me despertó

La poesía y los segundos sueños
marca de nuestro asilo donde guardar el juego
debo admitir que me complace lo incompleto
aunque aun veo el reflejo de su verso
colgado de mi cuello.
Sin besos renovando el contrato
sin caricias en el armario
por que aprendí a distinguir
lo que solo se vive una vez
pero algo sucede que Octubre se atreve a insistir
con su recuerdo de miel
con lo fortuito que fue.
Aquella noche nunca amaneció
hace unas horas me percaté
la luna no se asomó como hoy
este Octubre la congeló.
Malos hábitos del recuerdo
tiende a dejarme con sabor a “veremos”
memorias de una revolución
de una cama, un orgullo en vértigo, una muestra de amor…
No veo el momento en que me despedí
no hubo sol, el 30 nunca me despertó
seguía jugando a ser como un mes de abril
calladas las olas, no juzgaron si me excedí.
Mareos de intentos inciertos
transige al desigual
amenaza de atravesar la gravedad
nunca hubo puerto, no se si anclamos
o me quedé en la ansiedad del momento.
Se escurrieron los minutos de entre mis dedos
escapando en un viaje con una realidad abrumante
sin una razón aparente para no elevarme
tal vez fallé en ignorar el desatino
con un argumento que estaba demás sugerirlo.
29 notas de colección
guardo la caída del ocaso
lo impar de la noche en desacato
un beso en el imaginario
y una noche extra
para eludir cualquier necesidad
de armar de nuevo un ardid… y negociar.

2 thoughts on “El 30 nunca me despertó

  1. Lo mejor hubiera sido negociar ante tan bello momento… quizas… un quizas queda solo en los segundos sueños… un quizas que solo se cimbra en la nostalgia

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