busque el hueso revestido de oro o plata
en las falsas fauces de una diosa atroz
cuando inhaló mi voz sentí su calor
el fuego consumió el último vestigio de paz interior

un poco de alcohol, un tanto de droga
once episodios sinfónicos fueron las notas

dos heridos de pena en cama se agitan
moribundos deseos corrompen el mar
el carnaval de pieles no termina nunca
la noche que entendí que el amor dura un par de minutos nada más

busque la boca sedienta de verde licor
once gemidos al viento para estar mejor

en los arrabales vendí mi alma a una diosa extrajera
el polen dejé escrito en las montañas de cera
nada que el vodka no pueda limpiar
nada que un cigarrillo no me haga olvidar

nada del mundo real