Desayunando con café

Sigue oliendo a ti esta tarde
y nos son mis manos, que tiene prohibido tocar la belleza
Sigue oliendo a ti, como primavera
en inviernos que agobian playas desiertas
Sigue oliendo a ti, como las guerras cuando tienen fin
Sigue oliendo a ti, como la primera vez
que dejaste impresas tus caricias en una servilleta
Sigue oliendo a ti, como lo sueños que no se cuentan
Sigue oliendo a ti, después de ver desbordarse el río
y que unas cuantas tormentas nos llevaron lejos
Sigue oliendo a ti, cuando el sol se hecha a dormir
y la luna me recuerda que no hay noches solo esperanzas
Sigue oliendo a ti en cada platica con las estrellas
alucinadas por contarles de tu existencia
Sigue oliendo a ti, cada madrugada…
Sigue oliendo a ti, que demuestras que algunos fuegos
no deben consumirse con la lluvia
Sigue oliendo a ti, que te tomas la vida
desayunando con café…

2 thoughts on “Desayunando con café

  1. Hay amores que no te atreves a llamarle amor para no profanar el sentimiento tan profundo que consume tus sueños y esa imparable voz….y que con el tiempo, caes en cuenta que nunca se extinguió…

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