Cuarto menguante

Luz de ayer en porcentaje
revira en reversa la mente expuesta
todo parece intacto, pero nada guarda su sabor delicado
elijo dejar libre a la nostalgia
en su juego de hacer las paces con el pasado.

Indiferencia ajusticia a la sonrisa y el sarcasmo
conoces cada mueca, cada historia, cada luna llena
pero eres ajeno a mi esencia rutinariamente malcontenta
ajeno a mi deliberada condescendencia.

Por primera vez de viaje por la placidez en cuarto menguante
increíble cortejo al día para contradecirlo y verlo marcharse
tu aun paseas de noche con la misma historia ensombrecida…
no soy mujer que disfrute la monotonía.

No eres más quien me mintió aquella vez
extravié -torpemente pero con fe-
el momento en que me desprendí de tu amuleto
enclaustrándome en lo inverosímil de un juicioso “tal vez”.

Cada carta desperdició los años a tu lado,
leo una y otra vez el poema mal dedicado
solo observo en la distancia ese aroma asesinado
pero no hubo luto que atrajera mi interés por resucitarlo.

No hubo más ruidos, solo soy víctima de la comodidad
-siempre se disfruta recordar-
enemiga de tu demencia habitual
tus pies se deshicieron en intimidaciones y te quieros
se exaltaron tan fortuitos que derrocharon su propio mérito.

Una luminaria en cuarto decreciente
toca al espejuelo de muñecas y yo acaricio el paisaje
amablemente frustrada de no necesitar tu melodrama
exhausta y satisfecha de prescindir de tu adorno irremplazable,
de tu atuendo sugestivo.

La melancolía transitoria y un poco ingenua
no registra en el tiempo la hora justa
el día exacto de no extrañar tu abrazo
ni los sueños de viaje a la locura sin antifaces y descalzos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.