Correspondencia a pie

Hace algunos años sentados en la banqueta, borrachos de luna abrimos unas cuantas cervezas y brindamos por que las musas fueran muchas, y los vacios pocos. Recordamos blandir el tolete como grandes sluggers a pesar de que el viento soplo en contra, como en aquella playa que no tenía edad para mentir, ni sueños a la deriva, ni misterios del porvenir. En la mesa el jaque mate y el full los tuviste tu, lo mío fue en la cancha con el regate al centro, asistencia y gol, la ocho en la buchaca sur fue el empate que compartimos con un buen ron.

Pactamos seguir caminos distintos, así fueran empedrados o llaneros, cubiertos de tierra o estiércol. Pero hubo un momento que pensaste que te adelantaba el paso, que las glorias las guardaba bajo el sombrero, que escribía con sombras un álbum nuevo, que el timón de tu barco lo tomaba por asalto con un parche en ojo y mano de acero. Ella, que marco en tu vida un antes, y sello un después, que desprecio al poeta que se lanzo al vacio, que acogió tu pétalo de sal y desprecio mi amistosa flor. Nunca fui capaz de burlar la barrera impuesta por los puños, porque nunca lo intente, mas sabes bien que años después quizás lo sugerí. Aun así, firmamos en el silencio que damas son una para cada cuento, y que cada estrella tiene su lugar en el firmamento.

Prometimos burlar la autoridad en busca de aventuras, y creo que cada quien a su modo y en su forma lo hizo. Debí escucharte la vez que firmé para apagar el fuego, aun sabiendo que mis manos estarían chamuscadas al final, ni tuve la gracia ni tuve el silencio, sino solo un ruido sordo que me llevo a un pozo profundo, de amargura, de dolor, y de malas cuentas. Fue entonces que nos perdimos de vista, pero no el rastro. Navegamos por aguas turbulentas y por grandes fracasos, perdimos guerras y ganamos ocasos, y es curioso saber que siempre navegamos fragatas distintas, y siempre naufragamos en islas diferentes, y siempre tuvimos el mismo destino.

El sello postal lo dejo para después, sabes que mi memoria prefiere buscar un destino nuevo cada vez que sale el sol; de noche la luna con sus gatas en celo acurrucan mi atrofiada poesía.

One thought on “Correspondencia a pie

  1. No todos tienen la dicha de poder contar con una amistad tan expresiva, que privilegio Cadaver Exquisito pero mas privilegio el contar con tal inspiración

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