Con la frente marchita-Joaquin Sabina

            INTRODUCCION: la vida solo son momentos, porque nuestro cerebro eso es lo que codifica, es lo que guarda, almacena y amontona escenas que marcan y nos hacen actuar de alguna manera en el presente que si es demasiado sentimental, si es amoroso, si es enojón, si es caprichosa, si es decidida, si es cobarde, afeminado, o muy caballerosa, todo tiene un porque, dice un cliché que la mula no era arisca, los golpes la hicieron así, que frase más acertada, y entre tanto viaje por el cerebro humano aterrizo en la inteligencia humana para conquistar a la persona sonada, no digo amada porque no puedes amar lo que no conoces lo puedes desear en un principio puede haber atracción, por supuesto de tu parte porque si hablamos de estúpidos habemos algunos que nos creamos la atracción, el amor de una simple imagen, y dicen por ahí que el amor le pone alas hasta a un cerdo, imaginemos la escena en cualquier sitio, porque para nuestro maravilloso cerebro hasta una foto en una página de internet nos es suficiente para “enamorarnos”, se cruza mi mirada y coincidimos o coincido con mi cerebro de que eres la perfecccion, las horas pasan deprisa entre risas y a partir de ahí a crear coincidencias, tratando de enamorarte con agüita del mar andaluz pero tú no querías mas amor que el del rio de la plata, yo quise enamorarte con un girasol y tu solo querías orquídeas, y para mi bolsillo eso era un exceso, que probado esta no me importo, porque me acabe las orquídeas de las florerias, pero tú no querías mas amor que el de tus propios sueños…  darte mil detalles y tu solo querías dar mil detalles a tu amor platónico, y el circulo de los amores inconclusos, de los amores inalcanzables empieza yo enamorada de ti y tu de alguien más, y que importa yo regresaba día con día a coincidir contigo, pero hoy las coincidencias salen cada vez más caras, mas difíciles de crear, no hay imposibles solo que no consigo olvidarte y pregunto donde estas, con quien desperdicias tu tiempo, en donde buscas la felicidad,  en que café alimentas tu dosis de cafeína, en que bar alimentas tu dosis de nicotina, porque en el bar que reniego tu existir, en mi trago de alcohol no te encuentro, y lo peor no consigo olvidarte, y mi ego solo me dice que tu te lo pierdes y adelante que el maestro describa mi locura transitoria, antes que cometa la locura y te sorprenda con un te amo:

Sentados en corro merendábamos besos y porros
Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver “Con la frente marchita” cantaba Gardel
Y entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías más amor que el del Río de la Plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta.
Luego, el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió.
“Mándame una postal de San Telmo, adiós, ¡cuídate!”-
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren…

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
monigotes de miga de pan, caballitos de lata
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías otro amor que el del Río de la Plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera,
a decirme que existe el olvido, esta noche han venido.
Te sentaba tan bien, esa boina calada al estilo del “Che”.
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear,
y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar
y me puse a gritar: “¿Dónde estás?”

Y no volví más a tu puesto del Rastro a comprarte
corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo:
“No consigo olvidarte, ojalá que estuvieras conmigo en el Río de la Plata”

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