Cuando uno no esta acostumbrado a tanto alcohol en la sangre, empieza a bailar, cantar y aunque la lengua esta pesada, las confesiones y las verdades sin complejos suelen ser el quinto de la noche.

Esta noche fue una de esas… confieso que me gusta, que la quiero, y que pierdo como no lo se hacer, sin hacer algo digno.

Serrat y Sabina pueden cantar toda la noche, y aun asi mis palabras se quedaran guardadas esperando que la luna temblando de frio me bese guiando el camino a travez de la marea que genera el perfume de agua “cool”.

Lo dije en oro, que la plata la prefiero.