Hace unos días platicaba con una amiga acerca de la fidelidad, y esto nos llevo hablar acerca del amor verdadero, y llamemos amor verdadero a ese que lucha por lograr su objetivo por permanecer siempre juntos, una carcajada retumba en el café, y con una sonrisa burlesca se me queda mirando como si yo fuera un bicho raro, y me pregunta que en que mundo creo que vivo, que deje mis cuentos de hadas, y de estar enamorada del amor, que eso paso de moda, eso es para los viejitos, que la fidelidad ya paso de moda, que esos amores para toda la vida no existen, que viva el momento, disfrute mi estación, que ya vendrá otra, que este mundo es de sexo, drogas y traición, y en mi mente tan divagadora, enredadora de recuerdos y soñadora, oh! Acaso tendrá razón? Se me viene la canción aquella que dice que el contrabando y la traición son cosas incompartidas, pues nada que ver con lo que estamos hablando, en fin yo defendí mi posición porque en este siglo de sexo, drogas, alcohol y tantas estupideces mas, me considero una persona con valores morales muy bien cimentados, o quizás el hecho de que ande rayando los 30 me haga valorar mas mi vida, aunado a eso tengo la dicha de conocer a gente que ha durado toda su vida con la misma persona que escogieron de jóvenes para casarse, y algunos jóvenes con todo su amor, ánimos y deseos de que su recién estrenado matrimonio perdure, y eso es lo que buscamos todo, sino mínimo yo, se que las estadísticas están en contra porque mas de la mitad de los matrimonios terminan en divorcios, entonces cuales son las claves para un matrimonio duradero, olvidemos las pócimas secretas, si los matrimonios de antes muchos de ellos arreglados y duraron hasta que la muerte los separo, en el caso de mi abuelita en plena adolescencia fue invitada a una fiesta, una comida, diversión y en la noche cuando los invitados se retiraban pues ella se va con sus padres solo para escuchar la voz de su madre: no mijita, usted aquí se queda con su marido, esta fiesta fue su boda”, yo hubiera vomitado el mole, no ma…nches jefa!!!! Hoy hasta mi sobrina mas pequeña se hubiera regresado, los tiempos son otros, pero en el caso de mi abuelita duro con mi abuelo, aquel joven desconocido toda su vida, bien o mal, resignación, consuelo, costumbre pero lo logro, feliz? Solo ella lo sabe, pero supongo que al igual que todos le hubiera gustado tener otra vida para practicar lo aprendido en la primera, todo era sencillo, ahora buscamos casi casi la perfección, no somos miss universo pero queremos lo mejor, dicen luego que por eso hay tanto gay por tanta vieja exigente, ja!
Es cierto que muchos solo buscan sexo, diversión, la mentalidad ha cambiado, no existe un sentido de compromiso, no queremos comprometernos, un por siempre aturde nuestros oídos, existe un gusto por la libertad y un miedo al compromiso, pero llega un punto en nuestra vida que ese estilo de vida, nos hace sentir vacíos, sin embargo existen parejas que no la piensan, se enamoran, saben que se aman y se lanzan al matrimonio, se comprometen en un por siempre, quieren un felices por siempre, saben que no existe nadie mas, el ingrediente principal existe, la chispa del amor hizo nido ahí, dicen que esa etapa del enamoramiento estupido, en el derroche de miel dura poco, que eso no es el amor, pero definitivamente se necesita esa chispa para cometer la estupidez de casarse, claro cuando se piensa en un para toda la vida, porque si se toma a la ligera, o no es un amor verdadero, siempre existe la bendita solución del divorcio, que a veces es mas lucrativa y para nada una perdida hablando monetariamente claro.
Soy muy racional pero como toda mujer, soy muy soñadora y sentimentalista, no dejemos que este mundo y sus prisas nos ahogue, no dejemos que apague ese amor, esa locura que nos llevo a casarnos, no dejemos que nuestros ojos dejen de brillar cuando vemos a la persona amada, no dejemos al destino, al azar, lo que es cosa de perseverancia, celebremos con gusto las bodas de plata, las de oro, que no sea solo una tradición, un mito, un recuerdo vago o hasta un chiste para las nuevas generaciones, dejemos comprobado que para un amor verdadero no hay fuerza suficiente que los separe, olvidemos el machismo, el feminismo, el que seamos autosuficientes no nos da el poder de rendirnos, recordar que todos cometemos errores y así como perdonamos algún día necesitaremos que se nos perdone, la ternura la bondad, el respeto son indispensables, centrémonos en las virtudes no en los defectos de la pareja demostremos con palabras y obras que amamos a nuestra pareja, hablarle con dignidad, reconocer los logros que alcancen, no perder la costumbre de tomarse de la mano, el caminar juntos, que no se pierdan esas sonrisas coquetas, la buena comunicación, no olvidar esas conversaciones que duraban horas hablando de todo y nada a la vez, sean los mejores amigos, coman juntos, y sobre todo tengan un sentido fuerte de compromiso, si creen que la carne es débil pero el espíritu esta pronto pues tenga una foto de su pareja en la oficina que todos sepan que usted esta ocupado, pongan una base firme, crean en Dios, tengan fe, no hable de mas en las discusiones, dicen por ahí que si no piensa cumplir sus amenazas mejor no las diga, refrene su lengua, sea buen oyente, no olvide jamás la promesa que se hicieron de amarse por siempre… y esto no es un cuento de hadas es la vida real, cuando se es joven la vida es muy sencilla todo se arregla con un buen sexo y un buen vino, si caemos nos podemos levantar una y otra vez, no se rinda, es como cuando una persona cae al piso, quizás dure unos minutos en el piso pero eventualmente se pondrá de pie seria ilógico que se quedara por siempre en el piso porque se cayo, si se comete un error no sean ilógicos arréglenlo no dejen el amor en el piso, no sean orgullosos, aprendan que el perdonar es olvidar, es no volver a echarlo en cara, y al que se le perdona recuerde que eso conlleva no volver a cometer el mismo error.
En cuestión de amor cuando nos rendimos estamos dejando ir a personas maravillosas, a aquella persona que era perfecta a nuestros ojos, que encajaba a la perfección en nuestra vida, anclemos nuestras decisiones, si escogimos otoño como nuestra estación, no dejemos que las tempestades nos hagan pensar que el otoño siguiente será mejor, maduremos, conozcamos nuestras debilidades y mejoremos, no entremos en un matrimonio, en un compromiso con dudas, miedos y tabúes, entremos fuertes, seguros y decididos a ganar, la felicidad es lo que todos buscamos….
Este es mi punto de vista, ustedes deciden, critican, y aun con todas las ganas del mundo estoy conciente que no podemos manejar los sentimientos, acciones y decisiones de nuestra pareja, así que a pesar de todo puede acabar el amor, es difícil lograr un matrimonio de éxito pero no imposible… y si no llegara a resultar que tengamos el consuelo de saber que no fue por nosotros, por nuestra falta de esfuerzo…