Seranata con letras IV.

QUIERO ABRAZARTE TANTO

Siento tu mano fría
correr despacio sobre mi piel,
tu pecho en mi pecho, tu desnudez
y un vivo reproche que imaginé.

Vente conmigo al huerto
que están las rosas queriendo ver
la promesa que has roto para volver
y así poder creer en lo que les conté.

Dije que te quería como a nada en el mundo,
que seguía tus pasos, tu caminar
como lobo en celo desde mi hogar
con la puerta abierta de par en par,
de par en par.

Que tenía en penumbras nuestro rincón
en aquel salón,
con dos cubiertos y tu canción
y con tus flores en el jarrón,.

Siento tu mano tibia
que palmo a palmo besa mi piel;
y tus brazos me enredan hoy como ayer
en este nuevo día vuelvo a creer.

Vente conmigo al puerto
que hay una barca en el malecón,
con tu nombre pintado secando al sol,
con tu mano grabada junto al timón.

Sabes que te quería…….
como a nada en el mundo,
que seguía tus pasos, tu caminar
como lobo en celo desde mi hogar
con la puerta abierta de par en par,
de par en par.

Que tenía en penumbras nuestro rincón
en aquel salón,
con dos cubiertos y tu canción
y con tus flores en el jarrón,.

Quiero abrazarte tanto
con mis sentidos, con tanto amor,
que no haya más sonido que nuestra voz,
y mi cuerpo en el tuyo a continuación.

Y yo andaré la tierra
como un romero buscando a Dios,
y tendré tu regazo, tu comprención,
y una casa pequeña para los dos.

Tu Sabes que te quiero
como a nada en el mundo,
que seguía tus pasos, tu caminar
como lobo en celo desde mi hogar
con la puerta abierta de par en par,
de par en par.

Que tenía en penumbras nuestro rincón
en aquel salón,
con dos cubiertos y tu canción
y con tus flores en el jarrón,.

Victor Manuel.

Donde quedo aquel pequeño?

Donde quedo aquel pequeño?
Que al llegar su padre a casa
Contento y lleno de orgullo
De mi cuello se colgaba.

Donde quedo aquel pequeño?
Aquel que en noches de insomnio
Cuando algún mal le aquejaba
Para cavilar el sueño en mi pecho le arrullaba

Donde quedo aquel pequeño?
Aquel que lleno de orgullo a amigos y compañeros
A vecinos y parientes,
Con alegría yo mostraba.

Donde quedo aquel pequeño?
Aquel que riendo decía cuando alguien preguntaba
Que para el yo era el mejor
me abrazaba y me besaba.

Hoy que han pasado los años
De aquel niño nada queda,
Cuando algo quiero decirle
Si de algo quiero corregirle, me dice que no se nada.

Donde quedo aquel pequeño?
Por que tanto habrá cambiado?
En que habré yo fallado?
Si algo yo quería lograr,
Les juro en el me inspiraba.

Le fuimos viendo crecer
Y poco a poco cambiar,
Nos miraba con desdén,
En soberbia no cabía.

Un día que yo no esperaba,
Por ello me sorprendí
Cuando algo le corregí
Con indiferencia me vio y…
Como extraño me trato.

El niño aquel ya es un joven que casi no habla conmigo.

La gente que me gusta

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.

A estos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

M. Benedetti

Vidas cruzadas……

Estragos amargos por caminos largos,
Aun cuando sigamos caminando estaremos divagando,
En adversidades y confuciones que jamás pude comprender,
Hoy por hoy nos tenemos uno al otro aun cuando flaqueemos aun cuando nos sintamos débiles aun cuando nos sintamos solos,
En los momentos de angustia,
Lo nuestro permanecerá la transparencia lo sellara,
Y sobre nuestras vidas quedara marcado ese camino, esa vida a la que dimos cabida en la nuestra,
Hoy por hoy te puedo decir :
“Este camino cruzado que me presento la vida al conocerte es lo mejor que me a pasado hasta hoy!!!!”

Que nadie ni dada quite es sonrisa de tu rostro,
Si alguien quiere verte llorar, si alguien quiere verte sufrir no te merece…..

Levanto mi copa y estrechando nuestras manos brindo por haberte conocido ,y aun cuando la muerte nos alcanse…. Brindo nuevamente porque nuestra presencia perdure en nuestras vidas cruzadas……

Intimidad

Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto

no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos

pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno

juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga

un vestigio
y un abrirse y cerrarse
el paraíso

ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío

quiero que me relates
el duelo que te callas

por mi parte te ofrezco
mi última confianza

estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser
una llama.

Mario Benedetti

Los cobardes

Para los cobardes que se escondieron en sus trincheras
cuando los ancianos anunciaron el armagedón en mi cabeza…
Nunca es bueno tener amigos así, que buscan pretextos
e inventan historias para seguir su fiesta
marcando mi casa como la pequeña Francia
donde un día,
tuvieron orgías también
desde la noche hasta la mañana.

Hombres veo que de hombres
solo tienen, solo gastan
el parecer y el cigarro,
el pantalón y la barba.

En el corazón son liebres,
gallinas en las entrañas,
galgos de rápido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de cañones
desaparecen del mapa.

Estos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
Valientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas fugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los cojones del alma.

¿Dónde iréis que no vayáis
a la muerte, liebres pálidas,
podencos de poca fe
y de demasiadas patas?
¿No os avergüenza mirar
en tanto lugar de España
a tanta mujer serena
bajo tantas amenazas?
Un tiro por cada diente
vuestra existencia reclama,
cobardes de piel cobarde
y de corazón de caña.
Tembláis como poseídos
de todo un siglo de escarcha
y vais del sol a la sombra
llenos de desconfianza.
Halláis los sótanos poco
defendidos por las casas.

Vuestro miedo exige al mundo
batallones de murallas,
barreras de plomo a orillas
de precipicios y zanjas
para nuestra pobre vida,
mezquina de sangre y ansias.
No os basta estar defendidos
por lluvias de sangre hidalga,
que no cesa de caer,
generosamente cálida,
un día tras otro día
a la gleba castellana.
No sentís el llamamiento
de las vidas derramadas.
Para salvar vuestra piel
las madrigueras no os bastan,
no os bastan los agujeros,
ni los retretes ni nada.
Huís y huís, dando al pueblo,
mientras bebéis la distancia,
motivos para mataros
por las corridas espaldas.

Solos se quedan los hombres
al calor de las batallas,
y vosotros, lejos de ellas,
queréis ocultar la infamia,
pero el color de cobardes
no se os irá de la cara.

Ocupad los tristes puestos
de la triste telaraña.
Sustituid a la escoba,
y barred con vuestras nalgas
la mierda que vais dejando
donde colocáis la planta.

Miguel Hernández (Viento del Pueblo, 1937)

Adios, Luis Alberto Spinetta (1950 – 2012)

Hoy todas las guitarras están de luto
La mía, que tendría que haberse puesto a repasar zambas
sólo puede pensar en la tuya,
tal vez porque el barro
tal vez porque este balcón donde te vi
casi por última vez
mira una nube de la forma y el color
de esas eléctricas con las que soñábamos de chicos
Este balcón que se quedó esperando una charla
unas palabras o un abrazo
más
que yá no llegará
Luto también en las palabras
habituadas como estaban a que les pusieras
cascabeles
guirnaldas asonantes
o ruedas de tren apocalíptico
caleidoscópicos ojos de fertil papel
de tu prolífica pluma
que suma y resta sílabas
del metro patrón de las esferas
apenas solas
a solas penas
Adiós
que sea A-Dios
a sus brazos
a ese rincón de magia
que seguramente Él guardará
para los que se animan a jugar
con los bloques con los que ha construido el mundo
haciendo pequeños nuevos mundos de cuatro minutos
donde el corazón se muestra
y baila desafiando al vacio
Adiós
Mientras me duele el pecho
te imagino en viaje
por inmensidades más vastas que las del Capitán
pero a diferencia de él
sé que tendrás todos los tangos silbados al oído
y nunca faltará un mate
ni perfume a malvones
En todos nosotros se queda un pedacito tuyo
serás inspiración multiplicada por millares
a lo largo de los años
y lo ancho de las geografías
Cambiaste nuestras vidas
abriéndole camino a la imaginación
cantándole salvaje o dulcemente
a los misterios que nos habitan
al misterio que somos
Adiós
No me resigno a tener que decirlo
Adiós
mensajero del infinito

Pedro Aznar

Morir o matar

Hablando de mártires y asesinos, de prostitutas y magnates, de placer y fe, de huidas y guillotinas, recordé que en esta vida la única opción es matar. Defendiendo lo indefendible, escudándose en terceros, protegiéndose en trincheras, huyendo de los calabozos, dejando atrás a los compañeros que te pueden retrasar, para no caer preso, tirando la piedra y salir ileso.

Así lo dice Nacho Vegas, en esta excelsa canción: Morir o Matar.

Te sentaste justo al borde del sofá como si algo allí te fuera a morder. Dijiste: “Hay cosas que tenemos que aprender, yo a mentir y tú a decirme la verdad, yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad, tú a morir y yo a matar.” Y después se hizo el silencio y el silencio fue a parar a una especie de pesada y repartida soledad, y la soledad dio paso a un terror que hacia el final nos mostró un mundo del que ninguno quisimos hablar. Y así eran nuestras noches y así era nuestro amor, comenzaba en el silencio, continuaba en el terror, y otra vez de allí al silencio. Dime, ¿para qué hablar de lo que pudo haber sido y de lo que jamás será, tratando de adivinar qué fue eso que hicimos tan mal?, si, en fin, se trata de morir o de matar. Así que, si aún andas por aquí, y alguien vuelve a prometerte amor, con dinero, encanto y alguna canción, por favor, prepárate para huir. Vete lejos y limítate a observar esta escena tan vulgar. Conoció a unas cien mujeres y a cincuenta enamoró, conoció a otros tantos hombres y con tantos se acostó, y fundió todo el dinero y la gente se cansó de escuchar noche tras noche la misma triste canción. Y ahora ve que el universo es un lugar vacío y cruel, cuando no hay nada mayor que su necesidad en él. Y encendiendo un cigarillo se comienza a torturar y habrá cerca alguien gritándole “hágase tu voluntad” y el “la culpa sólo en parte es mía y en parte lo es de los demás”. De lo que se trata es de morir o de matar, de morir o matar. Fue aquella gitana que nos leyó el porvenir, dijo “uno es el asesino y el otro el que va a morir”. Y salimos de allí y me miraste asustada y el miedo sonó en tu voz: “antes de que tú me mates, prefiero matarme yo”. Y emprendiste así tu huida y yo corrí a mi habitación y mezclé en una cuchara el polvo blanco y el marrón. Y con la sangre aún resbalando te llamé desde ese hotel: “Por favor, entiende que algo no funciona en mí muy bien”. Y al otro lado te oí llorar y yo seguí y no colgué, y me suplicaste: “Déjame de una vez, déjame de una vez”. Y tus párpados cayendo se me antojan guillotinas, y te observaré durmiendo y me pondré a susurrar: “nuestras almas no conocen el reposo vida mía, pero si hay algo que es cierto es que te quiero un mundo entero con su belleza y su fealdad. ¿Por qué no puedes aceptar que esto no se trata más que, amor mío, de morir o de matar, de morir o matar?” Moriré, moriré, moriré … moriré, moriré y es lo único que sé. Moriré, moriré … moriré y cuando lo haga al fin ya nada va a impedirme descansar y así obtendré la santa paz que en vida no gocé jamás, pues hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar.

Desde los afectos

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo ?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿ Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida ?

Mario Benedetti