Baby cat face

Ya conocéis a Miss Carrusel.
Os presentaré ahora a otra mujer,
ojos de felino y un gran corazón
en un mundo gobernado por el horror.

Esquerita le pusieron al nacer
pero todos la llamaban Baby cat face,
Baby cat face, Baby cat face.

Toda la inmundicia de Nueva Orleans
fue más de lo que pudo soportar.
Grita una mañana, he de huir de aquí.
La miseria humana no conoce fin.
Pero Baby no te puedes esconder,
sabes que es inútil Baby cat face,
Baby cat face, Baby cat face.

Quiso apartarse del camino del mal,
hizo votos de silencio y castidad,
se unió al templo de la purificación,
de los bañados con la sangre del buen dios.
Lo dejo todo y se abrazó a la fe,
Y nació la hermana Baby cat face,
Baby cat face, Baby cat face.

Nadie te avisó jamás de lo dura que puede ser la verdad.

Una noche aciaga de sexo y alcohol,
desoyendo los dictados del señor,
un hombre culigordo que leía a Verlaine
la dejó preñada en un grasiento hotel.
Sucio putañero me vengaré,
gritaba entre sollozos Baby cat face,
Baby cat face, Baby cat face.

Aquel tipo aprendió cuando un bendito caimán
entró en su cama y destrozó su yugular.
Baby ya vengada pudo dar a luz
a un bebé llamado Ángel de la Cruz,
que declamó en latín nada más nacer
mientras agarraba el pulgar de Baby cat face,
Baby cat face, Baby cat face.

Una voz le dijo nada has de temer
y se arrojó al vacío desde un planta diez.
¿Quién la culpará por perder la razón
entre tanto odio y depravación?
Brillará una estrella y así sabréis
que allí nos contempla Baby cat face,
Baby cat face, Baby cat face.

No, nadie te avisó jamás de lo dura que puede ser la verdad.

No baby, no lo intentes comprender, no vale la pena.

Baby cat face, Baby cat face.

#nachovegas

Espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón. #jaimeSabines

Serenata con letras V.

Si te vas.

Creo que ya te he perdido,
creo que tu ya no estas,
Creo que al fin tengo miedo,
Tu me crees debil – creo te equivocas.

Creo que estas por marcharte,
Siento tu mano en la puerta,
Pense que este era mi imperio
y en este momento – seguro no estoy.

Creo que eres cruel – creo que hay que intentar,
Creo necesitar en mi vida – esta leccion,
creo estar asustado– que lo pienso demasiado,
Se que esta mal y es un problema que he de afrontar…

Si te vas – tal vez sea tiempo volver,
Hay un espantoso espacio solo para mi
y no puedo respirar…
Si te vas – nena, necesitas volver, vuelve.
Pues hay un poco de mi ser
en cada poro en ti.

Apuesto olvidarte es dificil,
Apuesto a que la luna ya no brillara,
Apuesto mis manos que puedo aguantar,
Apuesto a que eres cruel – mas de lo que crees.

Creo que eres tan cruel – Creo hay que intentar,
Creo que voy a necesitar – esto en mi vida,
Pienso que solo estoy asustado – que se demasiado,
No puedo expresarlo y es un problema que voy afrontar…

Si te vas – tal vez sea tiempo de volver,
Hay una espantosa habitacion solo para mi
y apenas puedo moverme,
Si te has ido – nena, necesitas volver, vuelve.
Pues hay un poco de mi ser
En cada poro de ti.

Creo que eres tan cruel – Creo hay que intentar,
Creo que puedo necesitar – esto en mi vida,
Creo estar asustado – hablo demasiado,
Se que estoy equivocado y es un problema que voy afrontar…

Si te vas – tal vez sea tiempo de volver,
Hay una espantosa habitacion para mi
y apenas puedo respirar,
Si te has ido – nena, necesitas volver, vuelve.
Pues hay un poco de mi ser…
En toda tu.

Sr. mio

Escribo esto desde el cuarto de un hospital y en la antesala del quirófano. Intentan apresurame pero yo estoy resuelta a terminar ésta carta, no quiero dejar nada a medias y menos ahora que sé lo que planean, quieren herirme el orgullo cortándome una pata… Cuando me dijeron que habrían de amputarme la pierna no me afectó como todos creían, NO, yo ya era una mujer incompleta cuando le perdí, otra vez, por enésima vez quizás y aún así sobreviví.
No me aterra el dolor y lo sabes, es casi una condición inmanente a mi ser, aunque sí te confieso que sufrí, y sufrí mucho, la vez, todas las veces que me pusiste el cuerno…nó sólo con mi hermana sino con otras tantas mujeres…¿Cómo cayeron en tus enredos? Tú piensas que me encabroné por lo de Cristina pero hoy he de confesarte que no fue por ella, fue por ti y por mi, primero por mi porque nunca he podido entender ¿qué buscabas, qué buscas, qué te dan y qué te dieron ellas que yo no te di? Por que no nos hagamos pendejos Diego, yo todo lo humanamente posible te lo di y lo sabemos, ahora bien, cómo carajos le haces para conquistar a tanta mujer si estás tan feo hijo de la chingada…

Bueno el motivo de esta carta no es para reprocharte más de lo que ya nos hemos reprochado en esta y quién sabe cuántas pinches vidas más, es sólo que van a cortarme una pierna (al fin se salió con la suya la condenada)… Te dije que yo ya me hacía incompleta de tiempo atrás, pero ¿qué puta necesidad de que la gente lo supiera? Y ahora ya ves, mi fragmentación estará a la vista de todos, de ti… Por eso antes que te vayan con el chisme te lo digo yo “personalmente”, disculpa que no me pare en tu casa para decírtelo de frente pero en éstas instancias y condiciones ya no me han dejado salir de la habitación ni para ir al baño. No pretendo causarte lástima, a ti ni a nadie, tampoco quiero que te sientas culpable de nada, te escribo para decirte que te libero de mí, vamos, te “amputo” te mi, sé feliz y no me busques jamás. No quiero volver a saber de ti ni que tú sepas de mí, si de algo quiero tener el gusto antes de morir es de no volver a ver tu horrible y bastarda cara de malnacido rondar por mi jardín.
Es todo, ya puedo ir tranquila a que me mochen en paz.

Se despide quien le ama con vehemente locura.
Su Frida. México, 1953.

Palabras

Hace unos 15 millones de años, según dicen los entendidos, un huevo incandescente estalló en medio de la nada y dio nacimiento a los cielos y a las estrellas y a los mundos.
Hace unos 4 mil o 4 mil 500 millones de años, años mas años menos, la primera célula bebió el caldo del mar, y le gustó, y se duplicó para tener a quien convidar el trago.
Hace unos dos millones de años, la mujer y el hombre, casi monos, se irguieron sobre sus patas y alzaron los brazos y se entraron, y por primera vez tuvieron la alegría y el pánico de verse, cara a cara, mientras estaban en eso.
Hace unos 450 mil años, la mujer y el hombre frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego, que los ayudo a defenderse del invierno.
Hace unos 300 mil años, la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras y creyeron que podían entenderse.
Y en eso estamos, todavía: queriendo ser dos, muertos de miedo, muertos de frío, buscando palabras….
Eduardo Galeano

Para qué he vivido

Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación.

He buscado el amor, primero, porque conduce al éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Esto era lo que buscaba, y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que -al fin- he hallado.

Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprehender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho.

El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro.

Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad.

Bertrand Russell

Si preguntan por mi

Si preguntan por mí…
diles que salí a cobrar la vieja deuda
que no pude esperar que a la vida
se le diera la gana de llegar
a mi puerta.
Diles que salí definitivamente
a dar la cara sin pinturas
y sin trajes el cuerpo.
Si preguntan por mí…
diles que apagué el fuego,
dejé la olla limpia y desnuda la cama,
me cansé de esperar la esperanza
y fui a buscarla.
Diles que no me llamen…
Quité el disco que entretenía en boleros
el beso y el abrazo
la copa estrellé contra el espejo
porque necesitaba convertir
el vino en sangre
ya que jamás se dio el milagro
de convertirse el agua en vino.
Si preguntan por mí…
diles que salí a cobrar la deuda
que tenían conmigo el amor,
el fuego, el pan, la sábana y el vino,
que eché llave a la puerta
y no regreso.
¡Definitivamente diles
que me mudé de casa!

Beatriz Zuluaga

Monologo de Carlota a Maximiliano

Despierta, bocarriba, desnuda, sin sábanas que me cubran, con los ojos abiertos que miran a lo que no sé si es  la cúpula de un templo o es el cielo, a mí no me ha cubierto el polvo. Desnuda y con frío, con un frío que me llega a los huesos y que no se me ha quitado en sesenta años, estoy cansada de esperar que vengas tú y me cubras con tus lágrimas de la tristeza que te va a dar verme tan vieja, de pensar que  si  antes me  llevabas diez años de  edad, ahora yo  te llevo medio siglo. Estoy  cansada de esperar que vengas a  cubrirme  con  tus besos,  sediento de mi  carne,  y asombrado de ver que soy de nuevo una niña, la niña del Palacio de Laeken que en las noches abría las ventanas para que el verano hiciera el  amor con ella. Una noche me quedé dormida sin quererlo y me desperté hasta ahora, imagínate, con un cosquilleo en  toda la piel: había convocado a las moscas, y las moscas habían acudido a mi llamado. Era yo un hervidero de moscas de caparazón azul y violáceo, tornasolado, pero no podía espantarlas porque estaba paralizada. Ni siquiera podía cerrar los párpados a pesar de que las moscas caminaban por el borde de los ojos y por  los orificios de  la nariz y  se paseaban,  las  inmundas, por la piel de mis labios y la miel de mi sexo. ¿Te acuerdas, Maximiliano, de los escorpiones y los ciempiés, las lombrices y las polillas que cubrían la escultura de una mujer en el Palacio de Palagonia camino a Mesina? Así estoy yo cubierta, ahora, de gusanos: antes de irse las moscas llenaron mi piel con sus huevecillos,  y de  los huevecillos, entre  mis piernas y en la boca, en mi vientre, en el ombligo, en mi  frente y entre  los dedos de  los pies,  en mis axilas y en la palma de mis manos, en mis ojos, nacieron los gusanos. Alguna vez soñé que si así, despierta o dormida, daba lo mismo, pero bocarriba y desnuda y  con  las piernas abiertas estuviera yo tendida de noche en los Jardines Borda y me penetrara una nube de luciérnagas, me iba yo a preñar de luz y en mi vientre, como en la bóveda celeste, las luciérnagas dibujarían las constelaciones. Soñé que si así, bocarriba y desnuda y con las piernas abiertas flotara yo río abajo por  las aguas de  ese río que era, como dijo el poeta, te acuerdas, Maximiliano, tortuoso como el Sena, límpido y verde como el Somme, misterioso como el Nilo, histórico como el Tíber, majestuoso  como el Danubio, el  río en cuyas aguas sombreadas por las siete montañas contemplé mi rostro y vi que al fin era un rostro de mujer, de mujer por primera vez acariciada y penetrada, besada, de piel ardida por  la  saliva de un hombre, por su  sudor, por tus besos, Maximiliano, soñé, te decía, que si dormida o despierta, daba  lo mismo, o muerta, como Ofelia, enredadas en mis dedos las flores de azahar de mi diadema de bodas, y en mis cabellos entre verados  los rayos de la luna, soñé que si así me penetrara un salmón incendiado de púrpura para dejar sus huevecillos en mi vientre, me iba yo a preñar de miles de hijos que cuando  llegara yo al mar iban a salir de entre mis piernas, como un manantial de cuchillos plateados que iban a ahogar su sed en los torbellinos de la sal. Pero los sueños son sólo eso, sueños. Hoy no estoy vestida con un manto de estrellas, y ni siquiera con el polvo de los llanos de Tlaxcala o la arena blanca de las dunas de Antón Lizardo. No estoy con la nieve del pecho del  Iztaccíhuatl. No me han cubierto, tampoco, las hojas secas y doradas del Bosque de Soignies, ni con sus alas las golondrinas de la Hacienda de la Teja. Son los gusanos los que me cubren y me visten y con su telaraña de hilos de seda los que han tejido mi velo nupcial, los gusanos los que se meten en mi boca y en la nariz, en mis oídos y en  los ojos. Los gusanos, que como orugas untadas con babas  tibias  en  su camino  a mi vientre devoran  la pulpa dulcísima de mi vulva, y  se duermen después  en  sus  capullos para soñar, como yo soñé algún día, que tienen alas. Dentro  de unos meses o dentro de unos  años, o quizá mañana, hoy, Maximiliano, voy a dar a luz un enjambre de mariposas negras.

Fernando del Paso

Tu boca

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

Julio Cortázar.

Bebiendo solo bajo la luna.

Rodeado de flores, tomo solo ante un jarro de vino.
Alzando la copa, convido a la luna.
Con mi sombra, somos tres.

Aunque la luna no puede beber y mi sombra me sigue en vano,
las tomo como compañeras de camino.
¡divirtámonos antes de que pase la primavera!

Canto, mientras la luna pasea.
Bailo, mientras mi sombra vacila.
Antes de mi borrachera nos entretenemos juntos.

Cuando estoy ebrio se deshace nuestra compañia.
¡ay, luna! ¡ay, sombra! Serán mis amigas inmortales.
Ya nos reuniremos algún día en el cristalino mundo de las estrellas.

Li Po.