Libertad (resucitar).

Libertad, es no poder volar contigo, es quedarme con las ganas de besarte por las mañanas, y verte a horas no apropiadas. Dios es un cómico, director de esta obra. Te ha puesto en el camino, como protagonista, con un grillete en el tobillo llamado religión. Yo no quiero ser antagonista, pero en esta película el malo tiene que perder. El amor nos duró una noche de caricias y besos. Luego el sol nos despertó. Extender los límites del pecado no es parte del contrato, la conciencia es el verdugo que al final te aleja de las sonrisas, las cosquillas y la humedad en tu entrepierna. 

La vida nos puso en sentido contrario, las manecillas del reloj no giran para el otro lado, avanzan, quizás el destino nos tiene algo preparado. 

No cambiaría el conocerte, me dijiste la última vez que nos vimos. Nos dimos la mano, y un beso en la mejilla. Dijiste adios obligada. No querías irte. Se que te dolio.

Disfrutemos que el día, te puso de nuevo delante de mis ojos. Tu uniforme de corredora. Tu vibra, tu gesto cómplice, y esa expresión tan deliciosa cuando nuestras miradas se mantienen. 

Me hiciste resucitar.