Hoy tengo ganas.

Hoy tengo ganas…,

Hoy tengo ganas de abrazar y ser arropado,
de encontrar en el carro la cantante a mi lado,
de soñar y que en mis sueños camine la princesa que amo.

Hoy tengo ganas de encontrar a mi aliado en el momento esperado,
a la cómplice que no cobra su sonrisa a destajo,
de ser enredado en el aire de un sueño estepario.

Hoy tengo ganas de que estés en mi sala y conmigo,
de atarte a mi cama solo para dormir contigo,
de ser bien tu héroe o tu diablo sin razón o suplicio.

Hoy tengo ganas de escuchar el te amo que se me ha negado,
de encontrar en las flores a la mujer que en mí canto,
mi poesía le roce como suave manto.

Hoy tengo ganas de gritarle al viento lo que pide el corazón
y recibir el flagelo que es el amor,
y a la luz de las velas envolverla en delirios y pasión.

Hoy tengo ganas de una noche contigo
donde toquen los grillos el vals requerido,
de reír con la luna y llorar si necesita un amigo.

Hoy tengo ganas de encontrar los te quiero que me he perdido,
que se han ocultado sin un buen motivo,
de ingerir de sus labios el vino prohibido.

Hoy tengo ganas….

A la niña que no quería besar.

Estaba en el filo del sillón,
intentando retomar el sueño y la pasión,
algo le molestaba y no decía nada
a la niña que no quería besar.

Tenía ganas de contar una historia,
retrocediendo un poco la mía,
mientras me acercaba para contarle al oído
a la niña que no quería besar.

Y sonreí con su hermosura
abrazando su ternura
mientras la platica hacia reír
a la niña que no quería besar.

Su fragancia colmo mis ansias
y entre suspiros note mi calma
acercándome un poco más
a la niña que no quería besar.

Y ahí estaba la luna
envuelta en música y dulzura
y mis manos que no están quietas sujetan
a la niña que no quería besar.

La bruma envolvió la noche
el influjo dejo los reproches
besando con pasión y ternura
a la niña que no quería besar.

Baja la cortina

Extravagante cinta de cada noche
donde yo soy la que la conquista
y tu el que finge ser el protagonista,
romántico engreido -de finas caricias-
me vendes veneno adictivo para matar a crédito…
para saldar el corazón
que me dejaste hace un par de años en empeño.

Mis ganas se declaran insaciables
de la vanidad con la que me dibujan tus sueños,
de la pasión dramática que provoca el roce de tus labios,
baja de prisa la cortina
que esta función solo tiene boletos para dos
y este día no hay prisa
que se vuelva mas lenta que la mía.

Inventa mi ausencia al menos por esta ocasión
mi piel exige y tu entrepierna tiembla al decir que no,
mirame despacio y deten el reloj
y antes de despedirte llevate la foto
pero dejame el orgasmo
para que no te guarde ningún rencor.

Belleza desmedida la de tus manos sobre mi cintura
pérdida de ataduras entre tu corazón de hotel
y mi virginidad obligada,
los ojos solo son la guía para perderte…
el clítoris, el punto perfecto para hablar de muerte.

Baja la cortina,
nos espera un champán de cava
y las velas pronto se apagan…

Demencia vendida

Hoy me atreví a extrañarte
esta reina de agujeros en los corazones
esta partidaria de las mas bajas traiciones
esta vez se vierte contra mi el vino añejo
culpo a las malas charlas de amores rotos y decepciones.
Volcán en erupción
estragos que vendí ahora los pago
vaya ironía
vaya tiranía de esos labios que se amarran
cuando no saben pedir exclusividad
cuando no desconocen que he dado vuelta
a cada pagina de amores en descontento
y tu solo demoras en huir de mi veneno.
Carta con remitente errada,
buscando opciones me enclaustré en tus voces
extiendes el amor en mi lado donde no hay corazón
ajena a los dictámenes de tu razón
me apresuro a tatuarte el adiós
pero compras mi locura
dejando ignorado el botón de “Precaución”.
Altanero en revuelo
haces una desdicha de esta demencia que ahora es tuya,
odiaré el olor de tu cuerpo,
pensando en ti,
en una sola noche de frenesí,
y con otras manos revolviéndome el cabello.
Si me atreví a necesitarte, no pido perdón,
no es trabajo que soporte mi ego,
pero mira como pasan los días
para esta maniática seductora por cortesía
y apiádate de mí,
devuélveme el beso,
y la ingenua coquetería conferida.