Humo rojo

Ayer me paré frente a una desconocida. Cantaba y bailaba como llevada por el viento. Le daba de comer a su gato, le acariciaba la espalda, le hablaba de cariños y besos. No me pude detener en su mirada por miedo a caer preso de su rabia.

Cuando se acercó, primero una bofetada, después me acuchilló el corazón, y luego vino el vacío, el silencio recorriendo mis venas. Cuando me di cuenta estaba en el piso con un diente a dos metros y la mitad de la cara cubierta de rojo, sentí algo salirse de mi cuerpo. Con su risa a carcajadas presumía sus largos colmillos, la ciudad la convirtió en vampiro para exprimir el alma.

Se largo con el caballero de buenas manos que cura la espalda, el maestro del cigarro que cuenta las mejores historias del barrio. No importó el Jack reciclado, ellos brindaron con un red label, fumaron un poco de la pipa, un poco del cenicero, juntaron sus labios y sus cuerpos, se perdieron en el deseo, en la bruma y en el humo, mientras la noche se despedía y el día daba los buenos días.

Me he visto en el sofá tratando de recapitular mientras mi hijo me pregunta si el destino de su mamá será el infierno cuando muera, pero ya no quedan lágrimas para responder. Todos somos malos de alguna manera, respondí. El infierno también tiene buenas personas.

Perdón

Es dificil arrancarte una sonrisa
tu vida esta en un giro dificil de alcanzar
aun no dibujamos la última firma
pero se que hace tiempo me dejaste de llamar.

Te juro que desde el primer día
te vi en mi sueños, en la eternidad
buscandonos debajo de las sábanas
encontrandonos en un beso de felicidad.

Fue tan frágil nuestro amor
sin bases para lograr algo mejor
que te rendiste desde el día dos
sin alzar la voz, sin pedir perdon.

Hoy no puedo con esto, he llorado por mi estupidez
por no quitarme lo que llevo cargando como protección.
Se fue lo maravilloso de la vida, mi amiga, mi confidente, mi amor.
Se fue por algo mejor, su existencia misma.

Como negar tu buena decisión
si te hice esperar tantas noches en insomnio y decepción
con esas lágrimas en la almohada sin alguien que las tomara
y curara tu corazón.

Todo este tiempo me esperaste en el balcón
mirando las estrellas, esperando un cometa que despertara mi pasión
y yo en cama, sin decir la verdad de cuanto te amaba
por miedo a sufrir al entregar mi alma.

Hoy no puedo con esto, quiero gritar pero solo veo destrucción:
perdón por todo, perdón.

31.

Felices 31.

No tengo palabras para desearte lo mejor.
Las ahogaste con tus silencios y con esa forma de decir adiós.
Esta noche no habrá flores, ni abrazos, ni un te amo.
Los cambiaste por humo, marihuana y un orgasmo.

No tuviste lo mejor de mi. No tuviste las agallas de esperar el momento.
Pero te deseo que vivas como deseas y encuentres felicidad.
Ese estado único de paz y armonía con el universo.
No mires atrás, para entonces ya me habré ido.

No te deseo ningún mal, quiero que quede claro.
Porque dos corazones dependen de ti, y el mío aún está sangrando.
Sigue adelante con tus pasos.
Algún día en otro aniversario entenderás lo que es amar sin barreras y sin engaños.

Disfruta tus 31. Te ame. Te amo. Mañana no se.

Réquiem por un cadáver exquisito.

Es tiempo de callar
de bajar las cortinas, de soñar
dejar el barco con pesar
por exceso de adrenalina
es dinamita sin explotar.

Fue lindo zarpar
a media noche en luna llena
un viaje sin historias que ocultar
los naufragios nadie los podrá borrar
quedan para la posteridad.

Su cuerpo no puede más
fue demasiado el peso en soledad
el navío tiene que palpitar
el capitán se queda, pero se va
quizás una máscara encuentre allá atrás.

Esta noche se despide, sin mariachi, sin redoble de tambores,
con el orgullo intacto, pero el corazón deshecho
hoy pierde, para mañana ganar.

Gracias a todos los que me siguieron en este recorrido, que me conocieron a través de las letras que intento dibujar. El sabor en mi paladar es amargo y no lo puedo vomitar, y así, no se continuar. Es tiempo de callar al cadáver exquisito.

Disfrútenlo.

Miércoles 10pm

No entiendes la pasión que dinamita este corazón, no entiendes la magia que inspira cada mañana tu caricia, no entiendes que te encontré donde no quería, y te lleve como mi amiga, en un baile de salón.

Sé que dispare a perder, pero siempre me convenciste de que iba bien. Ahora es demasiado tarde, tu cabeza aspiro el polvo de la libertad, y los nuevos sonidos en tus oídos fueron tu salvación.
Te toca buscar tu propio ángel.

Dejaste de buscar en mi ataúd las piezas del rompecabezas, gozaste al saberme cabizbajo recordando que una vez estuviste igual.

Sonríe con ganas, mañana será un gran día, podrás brindar por mi partida. Te alegraras de dejar el drama para otro día. Tendrás el camino para nuevas fantasías, la ruta a la sabiduría.

La fiebre me alcanzó.

La despedida

Sentí mi cara arder, era el sol de mediodía que me golpeaba los ojos con marro y cincel. ¿Qué paso ayer? Una vieja película de acción frente a mi apareció. Luces, féminas y alcohol. Una fábula en la ciudad del amor.

La mancha en mi pantalón no era producto de las caricias de las mujeres que bailan en ropa interior. El sabor de mi boca si era la amargura de olvidar quien soy, quien fui. ¿Dónde estoy? Las paredes de mi recamara no cuentan los momentos de tensión entre mi estómago y la razón. Mi mano herida si, cuando menos la espina clavada me advierte el camino que transité.

Lo que pueda cambiar lo que hice para que la memoria vuelva es poco, la duda en su rutinaria destrucción se encarga del resto. En el espejo un fantasma reprochó mis intenciones, me recuerda las flores derretidas en el pavimento, las luces que se escondieron con la bruma ya no se incendian con un guiño, lo que era un eterno resplandor se consume en un avance del reloj.

Un adiós, es una despedida. ¿Un sueño abrumador? Tuve que pasar por la hoguera, un descuido fue el disparo en la cabeza, y ahora arde el presente, con los labios secos por falta de besos, la piel con resaca, y un dejo áspero en la mirada.

Octubre en la distancia

A la distancia solo queda la nostalgia de una prometedora amistad, desperdiciada, y los primeros de octubre para recordar.

Y es que a veces me detengo y adivino lo que pudo ser, las paredes golpeando en la frente, los labios rasgados, todas las cruces… otras mujeres. Porque no soy de los que siguen las reglas del juego, y aunque me ponga el disfraz de caballero, tengo un lobo adentro, hambriento.

Quizás has decidido jubilar los besos, y no ser carne viva para este demonio. Quizás los números rojos te dieron para girar en exceso, lejos de la aurora, cerca del paraíso.

Al otro lado de la carretera solo te puedo decir que dejas en bancarrota la primavera, sin desliz, sin mapa para rebeldes, sin el vicio de volver a empezar.

El calendario me dice que el licor se consume y no en mi mesa, felices treinta y tres …

Octubre y Erika

Hoy ha vuelto a darme por pensar, que el diablo vino a hablar… de la nostalgia de cinco octubres que han pasado desde que conocí esos labios que quiero probar. Recuerdo que estuve cerca de la gloria una vez, por un momento, en un bello error de cálculo al saludar. Por ocultar al canalla me fui con las manos vacías, sin una despedida, sin esa oportunidad de demostrar el valor de mis sueños y que también se besar.

Me quedo con una fotografía adornando la sala de mi casa, de una tarde en la playa, y con el conejo que se queda quieto en la luna.

No me acostumbro a perder, pero juego por placer… y hoy en este día te sigo deseando lo mejor a pesar que la distancia terminó por alejar a dos extraños.

Celebra con tus labios en la copa que pretendo ser en una noche de octubre, espero que sea de arrabal.

Hurgando en viejos sueños.

Reconocí su voz aquella noche,
mas ya no era la misma de ayer,
le abrace sin ningún reproche,
su gran sonrisa me lleno de placer.

Le invite un café hoy por la tarde,
acepto sin prisa con sus ojos de miel,
le note la dulzura que guarda el pasado
sin sentir siquiera un poco de hiel.

El reloj del trabajo caminaba lento,
el café de las once parecía de ensueño
la campana suena y ya estoy que vuelo,
buscando los sueños que alguna vez soñé.

Cuando le mire llevaba un niña en brazos,
preguntando si ya estaba listo, me sorprendió esta vez.
Suben a mi auto que linda niña es, lo saco de su madre.
Con orgullo responde ya lo sé.

Llegamos al café pidió un capuchino y un poco de leche también,
mi café fue negro y no muy caliente,
mientras nos sentamos a ver el horizonte,
la pequeña jugaba con la arena en sus pies.

Platicamos de los sueños que se cumplieron,
de los juegos que con el tiempo quedaron atrás,
mientras cargaba a la niña mire su alegría,
no sin antes dejar una lagrima escapar.

”Ojala lo recuerdes”.

”Ojala lo recuerdes”
me dijo, mientras decía adiós,
pidió que me marchara
quizás fue lo mejor.

Era octubre aquel primer día
cuando su azabache melena me enredo,
yo me había puesto el traje de oveja,
la suerte aquella noche se echo.

Ya las flores se secaron
como las primeras que deje en su buzón,
más aun su fragancia cuando llega octubre
tiene un dejo de nostalgia y desdén.

Brindo esta noche serena
por las lagrimas que le hice perder,
por el abrazo que la hizo mía,
por el beso que le guarde.

Por esa bofetada que se contuvo,
por esas palabras que preferí callar,
por esos sueños que se interrumpieron
y flotan en las olas del mar.

Brindo esta noche mirando a la luna
por esos pájaros que aniquile ayer,
una cosa les aseguro
mis palabras no se han de perder.

Ella ha sido desde aquella noche,
La pequeña teoría sobre el fin de la razón
más no se le culpe de mí ser canalla
pues siempre lo he sido desde antes y hoy.

Aunque no descifró en mis ojos
mi ser más puro y fiel.
No la culpo, ni le doy amnistía,
más fue un sacrificio por amarle bien.

”Ojala lo recuerdes”.
Me dijo, mientras decía adiós
hace ya muchos ayeres
y aun la recuerdo por dios.

Hoy que han pasado los años, los daños,
que mi corazón canalla late con vigor,
les juro señores del jurado,
le guardo todavía una canción de amor.