Geminis

Somos dos mundos dando vueltas en tu cabeza.
Es un viaje circular, dos en sentidos opuestos.
Me acorde de mis amantes.
Yo de mis niños.
Si fuera por mi seguiría actuando.
Son flores, son estrellas, son munditos, hermosos.
Son nuestra familia.
Son parte en nuestra cabeza.

Vestirse de negro v2

Me vestiré de negro
ahora que pusiste un ultimátum en el aire
me dirás que me advertiste
que después de las doce
lo que inventas es ley en tu aquelarre.

Me vestiré de frac
ahora que insistes en ser la reina de alcatraz
nunca dices cambiaré
porque sabes que en tus dudas
sueles volverte inmortal.

Tu lengua me dejó
transparente y casi muerto
apretaste los grilletes en mi cuello
hasta dejar de correr.

El tiempo me enseñó
que los detalles son veneno sin dolor
que vendes al mejor postor
tus pócimas de piel.

Finges vivir en el sol
es tu fábula para cobrar valor
pero sabes, ya está dicho
que los cuentos te visten bien.

Puntos suspensivos v2

Tomé dos cervezas mientras hacía el amor en el sillón, y me quede pensando si vale la pena viajar de la mano con putas al seol. La conciencia está vetada en estos tiempos, y los tabúes son parte del imaginario colectivo, pero los principios que me enseñaron están presentes en la cotidianidad de esto que se empeñan en llamarle vida, aunque sea una contradicción.

Pensé que la caricatura del día me llevaría lejos, a donde la imaginación pinta oleos abstractos, alternativas sin fin, esperaba que al salir el sol por una esquina del cuadro la bruma se disipara. La realidad es que con los momentos de soledad, lo libros leídos a medias, los escritos que se quedan en la cabeza, los espejos disfrazados de quimeras, el juego de vivir tiene minutos que las malas memorias no deben olvidar.
Si nunca hice caso de un consejo, si me pareció exclusivo aquel club de santidades, si me colgué la etiqueta de anarquista, es porque mi albedrío tiene límites extensos. Etiquetado de loco, inhumano, falso ángel, inmolado en el altar de la sociedad que ruega por vírgenes en vena, me cortaron las alas después que corte los hilos, cuando luche por el amor que no busca besos, y que paga a fin de mes con efectivo. Nunca pedí nada, regalé lo que dejaron las apuestas, dejé las calles adornadas de palmeras, mi casa es un colchón sin quejas. Con un poco de suerte, haré una fiesta con alguna oferta que no puedan rechazar, con música que describa los infortunios del destino, y un borracho que declame las promesas que no cumplirán.

El mensaje en el teléfono fue más excitante que estar desnudo acariciando esa enredada cabellera, más que esa boca fría que enmudece húmeda en mi entrepierna. Tuve en mis manos esa vacía sensación de que al final, estaría en el mismo lugar, buscando entre las sabanas algún indicio de un buen polvo. Después de dos besos con sabor a barro, del fuego que quemó las ilusiones, de la vanidad que deja un orgasmo fingido, del egoísmo impuesto, preferí esperar y guardar silencio, desnudo en la banca del jardín, oliendo las bragas de la luna llena.

Border line v2

Se empeña en hacer de don Juan al canalla que no se deja morder. En las historias que cree conocer, condimenta con una suerte equilibrista las historias que en su cabeza se enriquecen con besos y caricias, pagados al contado con billetes de cien. Atina al blanco en sus disparos a granel, anticipa como buena reina de ajedrez. Hace de puta más de una vez en su caricaturesco border line. Con su faena de anacrónica Adelita, rendidos ante su amargo sabor a caucásico tequila, caballeros y nobles, cortesanos y plebeyos, domesticados caen a sus pies.

Confieso que al buscar su mirada siempre me encontré un escote y una minifalda, que la encontraba cada lunes para perderla el fin en otra cama, que en el trapecio de las letras de su boca me quite la ropa con las dudas que deja la traición, que los sueños de volver a besar sus labios nunca fueron pasados, y que aún cuesta olvidarlos.

Se marchito su flor con tantos cuentos, se vació su voz con pecados no absueltos, su osadía la paga con murmullos tras su oreja a pesar de que mi secreto lo tengo guardado en una maleta.
En su atribulado guión de bailarina de ballet, es verdad que mi musa llegue de contrabando en mi encantado reino de cabaret. Es mentira que no esté libre de pecado. El mar es testigo de las noches que paso navegando desde las once a las tres.

Me sirvo de sus desapariciones sin cuidado para beber el último trago, para brindar en su ausencia por las largas notas en los espejos de los moteles, las devoluciones de los cuadros pintados en mi nombre, las primaveras hechizadas, y los nuevos pactos que habremos de romper.
Hay ruinas que el tiempo no sabe ocultar, las arrugas en los ojos, y los estragos en la piel, la mentira fina en una lengua que envenena sin cuartel, que adormece y luego mata con labia cínica, entrometida, desde un cuerpo de diosa griega y pose de niña bien.

Jaque mate

Envuelto en el misticismo de tu templo
de la epopeya de tu boca en frenesí
caí rendido, moribundo a tus pies de diosa
sin medicina para el dolor
ni receta para el éxtasis

no me pude reponer de la estocada en el pecho
ni pude reparar en el placer de estar contigo
por que hace tiempo la cosa ya estaba dada:
finges siendo la dama cuando todos te ven
pero eres la prostituta de moda que de madrugada alquilé

buscando acantilados en tu cuerpo
caí en la trampa de volverte a ver
sudando el pañuelo de tu cabecera
cercenando la duda del placer

sentinela de tiempos sombrios
esperando un nuevo amanecer
los placeres nunca fueron prohibidos
en tu cama ni en el ajedrez

el jaque mate consumado
la reina sucumbio ante el alfil
los peones sirvieron de bufones
en la movida que los vi morir.

Café con sal

Knockout en el penúltimo round
la cuenta llego hasta diez
no dormí esta noche en casa
me falto un poco de fe

la falda te quedaba corta
siete días al azar, cada noche en cualquier bar
tus pestañas, tu sonrisa, tu humedad
resumiendo, es mejor reír que llorar

mayoreo de besos en tu arrabal
se hizo moda servir café con sal
sin futuro, sin mañana, sin ayer
los demonios ya jugaron su papel

y me pregunto a que horas citamos al hastío
cuando el frío ni se asoma en tu cama
son tus manos rafagas de paz
balsamo para los tristes en la madrugada.

Titiritera

Quieres cambiar el azul del desatino
quieres mover los hilos del destino
quieres jugar al dios titiritero
haciendo hechizos con tus cabellos

usas tu disfraz de afrodita
para seducir en noches frias
tus ojos de medusa son agujas
que tejen dudas de hospital

sabes que tu sonrisa cuesta
vender el alma sin garantia
ganando complices ciegos
con supuestas banderas de paz

no importa que en cada esquina
las nubes negras descarguen su ira
se que las eludes con un poco de poesia
para curar un poco las heridas

bates el puño del orgullo
contra las paredes de cristal
de un templo sin dios
de un corazón impuro

enredas las palabras
confiscas azucenas
mientes para seguir viva…
los pecados cuestan

para seguir vigente
compras sonrisas prometiendo caricias
entre la gente como princesa
no pagas tus deudas
las cobro viendo tus caderas

no creas que puedes engañarme
que conozco bien lo que escondes
ese antifaz de carnaval
solo sirve cuando hablamos de jugar

y es que si vienes a mi
con tu envenenado caramelo
que aunque bueno en los labios
su agrio sabor no puede mentir

y si mi lengua busca caminos
sabe bien que el rio viene despues
y llega al mar sin mojarse jamas
al menos no en mares conocidos

se que te gusta jugar
a hacerte la divina
mientras dure tu gracia
podras reir, no pares jamás

siempre te estara esperando
tu propia vanidad…

Suicida

me equivoque aquella triste mañana
que te probé con negligé la entrepierna
y con fresas busque la abertura
de tus húmedas ganas

me equivoque al creer que sabia
que de tu espalda se desprenden dos alas
con ternura desnude las grietas
de aquellas misteriosas palabras

desde aquel día no puedo despertar
la ciudad se cierne en un rojo deja vu
la sangre en las calles y algunas almas
ensombrece el cielo vestido de azul

me fui por la ruta insurgente
resucitando algunos demonios
despiste de momento la mente
para hundirme en tus encantos

me toma de la mano la muerte
me lleva por senderos cegado
jugamos echarlo a la suerte
el baile en el fuego descalzo

y reí… pero llore
desgarre el manto sagrado
y fui el suicida que marco la piel
con impíos tridentes y dardos envenenados