Decadencia

Has visto como las nubes se apagan con el sol
has visto una ciudad entera arder después
y no has hecho nada.

Como una estocada es el rayo del sol cuando termina la madrugada
como la realidad
a la cual intentas desafiar.

Estoy cansado de ver la sombra bailando alrededor
no regresaré
la suerte fue echada y me toco perder…

Así comienza la decadencia de un imperio
muerto con un cuchillo entre las sabanas
cuando aun el sueño no terminaba.

Ajenos

Sobrevivo gracias a tu nostalgia
en algún recuerdo donde los tiempos eran lo mejor
abrazarte bajo la ropa, indignada y encantada
cuando el espejo se confundía con dios.

Los instintos también envejecen.
Pero tenemos la sabiduría que los compensa. No refines tu gusto por la poesía, visítame un día de brujas.
Sigues siendo un loco.
Es mi encanto. Cerro el libro y se fue.

Vivos

Víctima de todas tus fantasías
vivo la dicha cuando la luna es el sol
con cada bocanada, con cada caricia
con cada beso negro,
en tu manera tan delicada de ver el mundo.
Desafino, es culpable el pasado
pero atino en seguir tus ganas de dar el rol
el destino está en nuestras manos
si miramos atrás no es el final
seguimos vivos, porque morimos diario
Sabes que voy, que sigo
a pesar de los mano a mano
sin monumentos espero.
No dejes de besarme en la guerra,
en el frío, no dejes de darme cuerda
aunque sea sin razón.
Que no me detiene un copa,
ni una mano en un liguero
las tetas tienen contigo mejor sabor.

Renacer

Vuelves a renacer, amigo, hermano, profeta
que bello regalo te da la vida
hace 37 vueltas completas al sol
tu viejo sonreía por ti
el cielo te depara la mejor versión
se te nublaran los días cada mañana
al verla con una sonrisa, tumbada
a escasos centímetros de tu voz
vivirás cien años con su bostezo
mil y una noches de diversión
cada fin de semana será tu martes
y el último minuto del día para llorar
y se te nublaran los días cada mañana
al verla con una sonrisa, tumbada
a escasos centimetros de tu voz.

Si la noche te envuelve de penas.

Me das la espalda
pretendes ocultar tus dudas
encubriendo tu luna con luces y perlas,
puedo ver tu sufrir.
No soy quien para darte certezas
pero he sido la roca donde tus olas se estrellan.
En esas horas del crepúsculo
cuando te llenas de nostalgias y reproches
En ese tiempo que tu orgullo se viene abajo
y tus sombras proyectan
aquella figura que nunca has querido ser,
en ese momento en el que el silencio es asfixiante
y como acido te carcome el corazón,
cuando los grillos cantan
tortuosas canciones de amor
en la distancia aquel que siempre te es fiel
te escucha, te provoca,
y en ocasiones te hiere,
en el fondo y aunque duele,
sabes bien que la franqueza
es lo que ansiabas oír.
Ay luna tucumana
si la noche te envuelve de penas
y las penumbras te traen tormentas,
clama en tu cielo rojo
a ese ángel que erro en su andar.

Octubre en la distancia

A la distancia solo queda la nostalgia de una prometedora amistad, desperdiciada, y los primeros de octubre para recordar.

Y es que a veces me detengo y adivino lo que pudo ser, las paredes golpeando en la frente, los labios rasgados, todas las cruces… otras mujeres. Porque no soy de los que siguen las reglas del juego, y aunque me ponga el disfraz de caballero, tengo un lobo adentro, hambriento.

Quizás has decidido jubilar los besos, y no ser carne viva para este demonio. Quizás los números rojos te dieron para girar en exceso, lejos de la aurora, cerca del paraíso.

Al otro lado de la carretera solo te puedo decir que dejas en bancarrota la primavera, sin desliz, sin mapa para rebeldes, sin el vicio de volver a empezar.

El calendario me dice que el licor se consume y no en mi mesa, felices treinta y tres …