Gravitan los parpados

Quise atrapar una gota de agua con las puntas de los dedos hasta que escuché el murmullo de la polilla en el marco de la puerta, tarde reaccione ante el fantasma que se colgó de mi cuello. Luché en cámara lenta intentando salir vivo de la tormenta, escupí un mar de sangre en el piso que carcome hasta el infinito, los brazos eran dos estelas que se perdían en el aire, confundidos y cansados.

Desnudo corrí sobre la gran vía, moribundo, esperaba del cielo la guía para morir entre las piernas de la chica que escribe en la luna sus promesas, entre líneas la melancolía se hacía presente y lloraba al caer la noche por el amor que nunca llegó. Me libré de los grilletes que cautivan en el iris la razón, de la mentira de los labios más finos, de su aliento a desagüe y perdición.

Yo que creía que el paraíso era ir borracho por la ciudad, apretando sus caderas, me di cuenta que eludir un beso también puede ser celestial, que el deseo es la morfina para mantener en pie, que la adrenalina bajo la regadera se puede concebir en alas de paredes que se alejan, dios no era el tipo de sombrero gris que en una esquina me llamó con fingida voz de mujer.

Gravitan los parpados ante un final feliz, con los ojos expuestos, la luz me enamoró.

Libertario

Confundido en un laberinto de prohibidos, guarde silencio, soportando las tiranías de jueces sin sentido del humor. Falsos profetas redimidos que contaminan la inocencia, mancillan la libertad. Milicia de cobardes guerreros que se venden por un adorno en la solapa.

Me tuvieron en detención algunas veces, con grilletes en el pecho, con el infame indice escribieron en la frente: peligro, asesino en cautiverio. Se lee todavía en algunas ruinas de la ciudad amurallada, los estigmas que dejo el acercarse a dios sin hipocresías como escudo protector.

Fui exiliado a la menor provocación en la intemperie del mundo. Desnudo, frío y solo recorrí las pistas de seres divinos proscritos, chamanes que se dignaron a escuchar cada palabra de mi entumecida voz bailaron al unisono. Condenado a caminar disfrazado por senderos hechizados me hice de aventuras sin perder las manos, un poco la cordura. En calabozos encontré fuerzas de adición, suspendidas en perfectas señales de humo.

Renegado, con la fe hecha añicos, dibuje en paredes las noches de luna llena. Nade en saliva de dragón, la muerte nunca me encontró llorando, crecí para ver por encima del muro que atraviesa mi conciencia un poco mas allá.

Probé canapés de paraíso viendo el mundo girar por televisión, y no fue suficiente, un mundo soy, libertario.

Calaveras en el armario

Trémula luz de vela en el armario
busca descubrir la razón de la locura
tesoros en desiertos inexplorados
dioses y calaveras en estantes sellados

un par de secretos aguardan solitarios
dudas de mi credo y mis santuarios
la espada que deje clavada largo tiempo
la prueba del delito que nunca fue encontrada

misoprostol en un empaque vacío
139 lexatins, siempre a la mano
máscaras, equipajes
zapatos de tacón, maquillaje
ropa interior de encaje
fotos del viaje con luces de colores

la virgen que perdió un lunes las ganas
y ahora prepara un biberón de madrugada
la vieja que se quedo sin casa
y ahora duerme en un asilo sin techo

lagrimas de pena en un jarrón
camisón de seda ensangrentado
vestidos de noche para la ocasión
con manchas de semen en los costados

pálidas noches, gatos maullando
la alegría de vivir duerme boca abajo
un asesino anda suelto en el armario
buscando la risa que dejé en el asfalto.