Geminis

Somos dos mundos dando vueltas en tu cabeza.
Es un viaje circular, dos en sentidos opuestos.
Me acorde de mis amantes.
Yo de mis niños.
Si fuera por mi seguiría actuando.
Son flores, son estrellas, son munditos, hermosos.
Son nuestra familia.
Son parte en nuestra cabeza.

Decadencia

Has visto como las nubes se apagan con el sol
has visto una ciudad entera arder después
y no has hecho nada.

Como una estocada es el rayo del sol cuando termina la madrugada
como la realidad
a la cual intentas desafiar.

Estoy cansado de ver la sombra bailando alrededor
no regresaré
la suerte fue echada y me toco perder…

Así comienza la decadencia de un imperio
muerto con un cuchillo entre las sabanas
cuando aun el sueño no terminaba.

Galáctica

La boca que nunca será mía retoza serena en los confines del olvido, la gloria de su mimo queda reservada para corazones fríos, falta el ritmo de una hoja en el precipicio, los viejos desfiles de bonanza en la barra.

No queda esperanza para el equilibrista que se desnuda en la sombra, acechando a su musa en el silencio sutil de un plan perfecto que nunca tuvo llama.

Saben a muerte los recuerdos, a dulce y miel el abandono, de la mujer que duerme desnuda en otros brazos, en un carnaval sin mascaras.

Es una mentira en labios de mujer, un ángel que no sabe de encomiendas, un crimen a media noche, sin consecuencias.

Asesino

El asesino aparece de entre las grietas de cenizas en la hoguera, que incendiada la boca de pasión su fruto se extingue en cada bocanada.

Su humo carcome las paredes de mi garganta como el alacrán que victimó a su presa, como la araña que inyecta de anestesia su cena.

Largos parecen los minutos al perseguir una idea que cruza alada el campo de batalla, se expande, se endulza, se entinta de vida, se mimetiza en dulce agonía, sucumbe entre reflejos, en el espejo del ojo que me lleva entre laberintos, electrizan la luz de la mirada, acechan con dudas al forajido que perdió la rebeldía apenas cruzó el umbral de lo desconocido.

La nube que se forma alrededor tiene hechuras sublimes que se curvan al tacto, su textura se oculta entre los confines de la polilla que trabaja la madera, es la razón perdida como el varón que en una piel fina, oculta su maldad bajo los tiernos tratos de una doncella.

El maquinista está en mis venas, transita de prisa, pero el tiempo parece detenerse en un abismo sin escaleras.

No hay futuro con quimeras que susurran al oído golosinas, no hay una estación donde descargar las maletas atestadas de inocencia, quien se pierde el asesino lo encuentra en un callejón oscuro lejos de los labios que curan la sed en días de negrura.