Ada

Ada pierde un instante la voz al sentir la mano de su amigo en los límites de su cuello, el roce de la punta de los dedos provoca un cosquilleo electrizante, como si un millón de diminutas descargas recorrieran su piel.

Dos horas han pasado desde que recibió con sorpresa la visita de Daniel a quien no veía desde hace 5 años. Son las 10 de la noche y en casa todos se preparan para dormir. En la recamara de sus padres se escucha el noticiario, y sus hermanas acumulan horas encerradas en sus respectivos cuartos.

La plática ha transcurrido en un tono natural, como dos extraños que apenas se conocen. No hubo nostalgia por momentos que merezcan ser recordados, solo amigos en común con vidas aburridas y trivialidades sin sazón.

Ada da un respingo al sentir en su pecho como resbalan las garras de un animal que encontró a su presa, saboreando quizás su primer bocado. Sin fuerza trata de eludir el intento de atentar contra su cuerpo, pero no lo consigue, ya no son solo las huellas dactilares que van dejando rastro en los poros abiertos. Con maestría dos botones de la blusa han sido arrancados. Se mantiene alerta a los ruidos que pudieran venir del pasillo, si alguien consiguiera ser testigo podría ocurrir una tragedia.

El silencio en el lugar bastó para enmudecer de forma gradual ante la insistencia de las caricias. En trance, cierra los ojos pensando que se trata de un sueño clandestino, evoca los instantes que se permitió fantasear con un beso de su artista preferido. Él se atreve ir un poco más allá de las fronteras dispuestas por su conciencia.

Privada de la voz, Ada continua estática, pensando en un futuro incierto, aventurándose en una historia donde no hay soberanos ni princesas, quiere gritar, pedir auxilio, pero le inquieta saber que hay por venir en la respiración agitada de su amigo, temiendo por la dicha que le da cruzar el margen del decoro. Está en una experiencia donde los ideales y la naturaleza entran en conflicto, una lucha entre el espíritu y la sangre. El placer ha sido vetado en su cuerpo desde que tiene uso de razón, lo que religiosamente ha sido llamado pecado toca a las puertas de su cabeza con tambores y fiesta.

Apenas un susurro fue el NO que emitió cuando Daniel tomo su mano y la tendió en el bulto oculto en su pantalón, enseñando los movimientos que tendría que seguir, en intervalos dispersos, víctima de sus raíces moralistas y sus deseos quiere seguir. Su ropa interior se doblega a pesar de unos cuantos reveses, permitiendo el contacto inquieto, pero calculado, con un movimiento preciso que detiene cualquier tentativa opuesta. Intenta esquivar la mirada del asesino, pero es demasiado tarde, la inocencia murió al sentir la explosión de burbujas en su lado prohibido.

Se dejó llevar sin un beso, olvidando sus principios, sucumbió ante un arsenal de estrategias, eso que se empeñan en etiquetar como mundano, yo diría, humano.

Tridente

Ahí donde tu desnudes forma un tridente
los muslos son solo el principio
de un viaje que se antoja infinito.

el fruto que en tu boca es divino
se asoma curioso bajo tu vientre
besando el punto preferido
la lengua en forma de chubasco.

y no paras de mentir:
dios no tiene jurisdicción bajo tu techo.

el cielo ruje,
es un león que se levanta victorioso.

Bocanada I

Aprieta el cuello, penetra como alfiler cada poro del cuerpo, abre causes de ciempiés entre los huesos, espera un laberinto de papel para recorrer con las manos la delicada voz del aliento que dejan las playas vestidas de luna.

Sigue apretando la duda del capitán del barco, la realidad muere ahogada en los colores del lienzo, húmeda es la noche que desintegra la fuerza de la fiera en la cabeza.

No está mal como paraíso para los pecadores, es un cielo infinito en el mar de los que sueñan con un mundo ideal.

De paso

Sugiero que nos veamos en las sombras
en algún motel de paso
dejemos los corazones en casa suspirando
la moral en barquitos en Gibraltar

podrás montar como aquella vez
que no abriste por temor los ojos
cuando tus piernas como un libro
eran dos remos a placer

cuentame de tus historias
siendo el sofá un testigo mudo
de la perversa fatalidad
de experimentar con el mundo

en tu espalda puedo conocer
el dominio sádico de mis manos
con un pequeño jalón de pelo
y dedos rojos en tu piel…

La liturgia del lobo

En una extraña madrugada
de luna llena y noche templada
los arboles se agitan quieren huir
de un lobo que acecha en la oscuridad

ojos rojos, pisadas de algodón
desoyendo las leyes de dios
no te puedes esconder, hambriento está
su gruñir anuncia un huracán

bastara un leve movimiento para delatar
el aroma perfecto para hundir
no parar hasta sufrir la gloria eterna
con los colmillos en la piel, en la yugular

y no hay porque temer
ya no hay nada que perder
los baños de sangre suelen purificar
por las noches, con luz de luna.

Caramelo de cristal

Brillante luz en su sonrisa
ojos de luna, luz de neón
caramelo de cristal en su piel

cuando escuche su rock
quise conocerla
desde mi trinchera

se aparecía en rumores
en cometas
a los que no alcanzaba su estela

la salude una vez
con música alta y un par de cervezas
y no pude olvidarla

la soñé, en la oscuridad
con sus ojos abiertos
y su risa que abarca el mar

será un delirio en mis noches tristes
una musa en momentos de paz
para iniciar una guerra

donde podre tocar su cabellera
quizás algo más
si la suerte viene en mi guantera …

Cosmos

Cosmos de placer
lluvia de estrellas
sabia savia de mi lengua
haciendo de dios
con el big bang en tu piel
en remolinos
ultrajes divinos
química.

Semen de pasión
carmín en la entrepierna
jugar con fuego
desnudos al sol
nadar en esperma
en ritual
embrujos divinos
física

Frenesí de amor
posturas a la inversa
gemidos eufóricos
de relativa piedad
a diestra y siniestra
en marejada
musas divinas
en cama