Música, letra, reflexión… musas. Ingredientes que mi locura no tiene el lujo de permitir pasar desapercibidas, no otra vez. Hace más de 10 años mis primeras lineas se perdieron bajo el calor abrazador de un fuego, cenizas que quedaron en el patio trasero donde solia recostarme y contar las estrellas. Un canalla me enseño que los sueños se pueden plasmar en un espacio del tiempo, en una hoja de papel, en un garabato, en los acordes del silencio. La vida me enseño que se tiene que luchar por lo que uno quiere, que las aves de paso son lunas de febrero, que las musas celosas renuncian de vez en vez.
Así pasaron algunos años, ausente de memorias, cuadernos en blanco, historias que hoy apenas se recuerdan. Hicimos proyectos que nunca cumplimos, ideas que nunca llegaron a puerto, dejamos de escuchar la rima en la prosa del latir del corazón. Así pasaron las noches sin luna, sin que el sol nos sorprendiera revolcandonos en sal.
Pero llego el día que la inspiración se bajo en la ultima estación en la frontera de lo insano, tomada de la mano la luna llena en su esplendor. Y el momento del “sofa rojo”, de los los “devaneos de diván”, y otros más que deje en algún “rincón prohibido”, pasaron sin ser vistos, y la “locura transitoria” se erigío para nunca más olvidar lo que se deja atras, lo que se vive, los que se sueña, lo que se busca, lo que se anhela, lo que no se dice de frente, lo que se calla.
Aquí soñe, y llore, recordé derrotas, y victorias.
Tuve domingos en silencio, lunes de terror, sabados de amor en desamor, viernes de locos, exquisitas perversiones, nostalgia por los que se fueron, un sueño recurrente y desesperado. Lo que nunca fue, lo que nunca sera, las decepciones, las estupideces, los hurtos, las noches de luna, las despedidas ajenas, las sonrisas y dedicatorias, experimentos, declaraciones en silencio y lagrimas de café.
La locura trajo mis venitidiez con la música a flor de piel, mi otro yo y el verdadero, con viejas y actualizadas perspectivas, mis propias pequeñas teorias del fin de la razón. Se llevo mi tiempo, y le regalo la sonrisa. Esta locura transitoria ya es permanente.
@Suzu: gracias por compartir un año de tu locura transitoria, de tu orgullo femenino, de tu tiempo, de tu corazón a veces fuerte otras herido, de la mujer que llevas dentro. Gracias en especial por ese sorbo de tequila.
@solyluna: gracias por la inspiración, por las apuestas arregladas, por las historias y los cuentos de hadas, por tus desamores convertidos en amor propio. Por no dejar la locura cuando el mundo transita en naufragios cortos.
@Canalla: gracias por la música, por las estrategias, por el papel y lápiz que dejaste en la mesa de centro. Brindo contigo por las musas y los amores perdidos, por todos los adios, y los sueños compartidos, por los viajes astrales y los viajes terrenales. Por los placeres escondidos, por las puertas de la percepción prohibidas. Por prohibir lo prohibido. Por las mujeres que derrochan simpatía, en faldas, bikinis y blusas escotadas. Por esas cosas sin sentido. Brindemos por tu rey y mi princesa.
@amigos: gracias por el día a día, por las sonrisas, por tratar de entender lo que es UN AÑO, por aguantar mis locuras, mi búsqueda de historias, mi música y poesía.
@fieles lectores: gracias por sus comentarios, por sus aportaciones, por ese tiempo extra que le quitan a su vida. Por sentirse identificados con alguna frase. Por tomarse el tiempo de darse una vuelta por esta nuestra locura transitoria.
Estamos de fiesta, Locura Transitoria cumple hoy un año. Un año en linea, un año de victorias, empates y derrotas. Ahora es tiempo de celebrar.
A su salud este tequila y otro a la salud de quien adelanto octubre.
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