Perdí una muñeca entre las luces de neón.

Una silueta al fondo del callejón
de mirada trágica y boca de plata
moviendo los dedos con pena dijo adios
el aire embustero gritó algunos reproches
por aquellas noches de robarle al sol
la luz que reflejaba la luna en el sillón.
Perdí una muñeca esa noche entre las luces de neon…
abrumado por la despedida
le respondí con una mueca
en el intento de decir “lo siento”
arriesgar era jugar con fuego
no quise saberlo
la razón se contamina con el alcohol
un trago largo de veneno fue la mejor opción.
Dejamos atras el vacio en el bar
las confesiones en tu cadera
el deseo…

Octubre en la distancia

A la distancia solo queda la nostalgia de una prometedora amistad, desperdiciada, y los primeros de octubre para recordar.

Y es que a veces me detengo y adivino lo que pudo ser, las paredes golpeando en la frente, los labios rasgados, todas las cruces… otras mujeres. Porque no soy de los que siguen las reglas del juego, y aunque me ponga el disfraz de caballero, tengo un lobo adentro, hambriento.

Quizás has decidido jubilar los besos, y no ser carne viva para este demonio. Quizás los números rojos te dieron para girar en exceso, lejos de la aurora, cerca del paraíso.

Al otro lado de la carretera solo te puedo decir que dejas en bancarrota la primavera, sin desliz, sin mapa para rebeldes, sin el vicio de volver a empezar.

El calendario me dice que el licor se consume y no en mi mesa, felices treinta y tres …

Galáctica

La boca que nunca será mía retoza serena en los confines del olvido, la gloria de su mimo queda reservada para corazones fríos, falta el ritmo de una hoja en el precipicio, los viejos desfiles de bonanza en la barra.

No queda esperanza para el equilibrista que se desnuda en la sombra, acechando a su musa en el silencio sutil de un plan perfecto que nunca tuvo llama.

Saben a muerte los recuerdos, a dulce y miel el abandono, de la mujer que duerme desnuda en otros brazos, en un carnaval sin mascaras.

Es una mentira en labios de mujer, un ángel que no sabe de encomiendas, un crimen a media noche, sin consecuencias.

Octubre y Erika

Hoy ha vuelto a darme por pensar, que el diablo vino a hablar… de la nostalgia de cinco octubres que han pasado desde que conocí esos labios que quiero probar. Recuerdo que estuve cerca de la gloria una vez, por un momento, en un bello error de cálculo al saludar. Por ocultar al canalla me fui con las manos vacías, sin una despedida, sin esa oportunidad de demostrar el valor de mis sueños y que también se besar.

Me quedo con una fotografía adornando la sala de mi casa, de una tarde en la playa, y con el conejo que se queda quieto en la luna.

No me acostumbro a perder, pero juego por placer… y hoy en este día te sigo deseando lo mejor a pesar que la distancia terminó por alejar a dos extraños.

Celebra con tus labios en la copa que pretendo ser en una noche de octubre, espero que sea de arrabal.

Desvaríos

Dimos vuelta en la sábanas de algodón
en la cama de tus padres
el espejo nos miró
con ojos de adivino.

Una lagrima de felicidad
se arrastro en tu piel
confundimos el amor
cuando desbordo la sangre
en el pacto que hicimos

La belleza esta al sacar la espada
derribar al enemigo en la batalla
despues un poco de vino…
y me olvido, como tu extravío.

Te preguntas que quedó de mi
después de arrojar las fotografías al mar
una luna con su cara siniestra
un invierno con desvaríos.

Con perdón

Tengo en el cajón de mi recamara dormidas como diez mil palabras en papel, encerradas en sobres sin dirección, adornadas con un dulce nombre de mujer en manuscrito. Son cartas que decidí guardar para no quemar, que nunca envié y aun no se porqué.

Me hice adicto a coleccionar instantes, desperdiciar orgasmos, crear intensos escenarios de pasión desbordados donde hacia el papel de antagonista; prefiero hacerla de villano que ir por la vida seduciendo con palabras bañadas en miel, es mejor dejar las espinas a la vista, para que en la primera mordida renazca el amor y se enchine la piel.

Vírgenes eternas, hijas de mamá, generosas musas que el tiempo se encarga de aniquilar. Mártires sin tregua, manantiales de hiel, damas de mesa que la tinta se afana en recordar. Todas ellas que ahora no las puedo presumir porque todas encontraron un mejor lugar para soñar.

Mónica se fue a Arizona, cargando una mejilla entumida y un ojo amoratado, sueños aniquilados por un imbécil que no supo escuchar su risa y sus gemidos. Esa risa contagiosa producto de mi irreverente doble sentido, esos gemidos que arrancaban en cuarto de milla, como una diosa estremeciendo los mismos cimientos de la tierra. Lleva en su vientre la semilla de su más bello proyecto, buscando nuevos retos para reír de nuevo.

Andréa solo dejó rumores inciertos, no supe si se caso, con un novio o con los dos. La invite a comer y me dijo que no, que esperaba a su príncipe azul en un monasterio. Cuando busco perdón, encontró una Tijuana en el olvido, y un viejo poema llevado por el viento, entre los matorrales del desierto.

Adriana descansa en Nayarit, en una hamaca buscando la cura para su loquera entre frutas y jazmín. Sus detalles siempre dejaron huella, como sus ocurrencias que terminaban en una fiesta hasta la madrugada. Nunca estaba en casa, es una trotamundos por naturaleza. Sabe del arte de robar besos más que cualquiera.

Nini no tiene rostro, la imagino blanca con su boca pequeña besando el sillón, recibiendo mis ganas de olvidar con mis dedos aprisionando su cadera. Cambio su nombre un par de veces, más los que olvidé.

Sugey voló a Culiacan, no hay nada ni nadie que la detenga. Se llevo parte de sus letras, sus caprichos y sus mentiras poéticas. Me dejo una pared de mi cabeza infestada de notas con tinta indeleble, fue mi mejor musa, y mi maldición. Si la veo nuevamente sera una perfecta extraña, pero con el mismo poder de encandilarme con su piel.

Erika, mediática. Vive en el mejor hotel de Las Vegas. Se refugia en su templo de dioses sin sentido del humor. No olvidé agradecerle mi resurrección, porque cuando me vi en un laberinto, su perfume fue la guía perfecta para volver a ser yo: omnipresente. Nunca pude conocer el sabor de sus labios, con los que aun sueño arrancar de una mordida su sabor.

Olga y Helena, se fueron a algún lugar en California buscando libertad. Sus labios son un tercio perfecto para amanecer enredados entre sábanas y piernas.

Meli, la llego a encontrar de cuando en cuando en algún bar, y desde lejos intercambiamos besos y algo más.

Juana vive lejos, por donde se mete el sol, busca jovencitos para hacerles el amor, como caí yo, seducido por sus encantos de medusa, y las dualidades de afrodita. Me rendí al toque de sus manos bajo mi pantalón.

Gabriela se graduó en masturbación, con un diploma de 1er lugar para su boca y su forma de tocar el acordeón con lengua y con pasión.

Itzel, en Ensenada cada fin de semana, una perfecta snob, que va con la vida conociendo el mundo y su confusión, haciendo de sustancias prohibidas su bendición.

Marcela es un fantasma con ansias de amor, jugando a ser la misma niña que con su cadera me hizo aprender nuevas técnicas de seducción. Siempre encontró el mejor lugar para hacer explotar las ganas de pubertad en sus manos, o desde su espalda.

Rosalía descargó su ira en mi cabeza, le falle una vez, la ame más que cualquiera. No se llevo mis sueños pero me arranco varios suspiros, con su suave caminar, con ese particular movimiento como en zigzag. Me cambio felices años por la inspiración.

María, mi primer amor. Tiene su templo aparte (con perdón), y su descendencia que amo de corazón.

Cecilia, es mi salvación. Dando vueltas entre sábanas cada noche del mejor día que es hoy. Nos besamos, nos confesamos, hacemos el amor, con sexo. Y sexo sin amor. Me hace desayuno y le hago cosquillas con mi poesía, con mis cuentos y mis mentiras. Me tiene loco de pasión. Sueño con ella cada día olvidando quien soy, y la fortuna siempre es mía cuando la encuentro desnuda en mi cama cubierta de rosas y espinas y su nombre que brilla como sol.

Pecados, desprecios

Te condenaste a vivir orgasmos esporádicos
aquella mañana que no seguiste mis pies
preferiste un poco de amor con ruegos
exigiendo tiempo, sin libertad.

Pagaste tus pecados con un ojo amoratado
con el desprecio inevitable a tu interior
nunca es tarde para decir adiós
si para volver al paraíso de Adán

Tienes otro camino que recomponer
buscando nuevas fuentes de luz
para no enloquecer
como gatita sin azotea…

Ya no es tiempo de volver.

Te busque miles de veces,
cúlpame si quieres,
te ame.

Te ame como a nadie en mi vida
sin miramientos sin medidas
te olvide.

Te olvide porque ya no era sano
seguir cargando con el pasado
te pensé.

Te pensé y aun lo hago con cariño
y aunque eres mi íntimo enemigo
te soñé.

Te soñé y aunque en mi pecho ya no ardías
bella durmiente de pacotilla
te mate.

Te mate con cada copa de este mundo,
a tu olor de mar profundo,
te extrañe.

Te extrañe como aun amigo lejano
como a un cuento mal contado
te anhele.

Te anhele como a las estrellas en la noche
te miro sin reproches,
ya no es tiempo de volver.

La ultima vez que me enamore.

La ultima vez que me enamore
todavia creia en la utopia del amor
era eterno, era inmenso,
era todo lo que alguna vez soñe.

La ultima vez que me enamore
aun me sentia un niño con el poder de volar
con las ganas de atravezar desiertos
para encontrar el mar.

La ultima vez que me enamore
me deje envolver por la locura que el amor te entrega
tome rumbo a un lugar desconocido
a sabiendas que todo podria ser distinto nunca lo dude.

La ultima vez que me enamore
aquella laguna mojaba nuestros pies
tan solo era nuestra y para nosotros
la luna reflejaba lo que imagine.

La ultima vez que me enamore
te besaba bajo la lluvia
y en tus ojos me regalastes la ternura
maravillosas noches con fortuna

La ultima vez que me enamore
apareciste tocando a mi puerta
te abrace para que mi corazon estuviera junto a ti
fuiste esa muñeca que regala besos solo para mi.

La ultima vez que me enamore
te despedias y al cruzar la calle
un te amo escribiste en mi ser
me diste el mundo entero nada podria hacerme padecer.

La ultima vez que me enamore
eras tu aquella sensacion,
si, la ultima vez que me enamore
fuiste tu quien se dejo perder.

Versos a la medida

Si algo de mi intento de verso te queda a la medida
es coincidencia la alineación de los planetas…
pudiste haber sido mi musa de por vida
en las buenas, en las malas y en la poesía

la hiciste de mi luna, malbaratando las noches
te convertí en mi puta, pagando con reproches
desatinaste en mi sentidos, con tus mitos y manías
replicaste con dudas, con actos de fantasía

la luz de tu piel, es solo el reflejo de quien quisiste ser
el tiempo se hará cargo, de que tu sombra te alcance
que tu fe te de buenos dividendos, aquí y en el porvenir
porque es claro que los juicios incorruptibles no te sientan bien,

fuiste esclava de tus mentiras, supiste mover los hilos a tu conveniencia
criaste buenos sabuesos, con promesas de caderas
no quiero saber de pactos, los mejores son sin firma
pero se de algunos secretos, que es mejor mantenerlos bajo tierra

no me escondo en las masmorras de los cuentos
no cuento con perro que me cuide la puerta
tengo mi presencia cuando sea requerida
no es bueno hacer de juicios cuando la vitrina es amplia y mala consejera

no soy parte de ninguna lista, soy mejor haciendola de enemigo, de antagonista
también puedo ser bueno (cuando quiero) para hacerla de bufón, de amante y proxeneta
pero no para esgrimir guiado como marioneta
con los hilos de tus ojos, de tus manos frías y tu lengua de caracól

a las evidencia me remito, ¿te animas? frente a frente, y ni gano ni pierdo
hablemos de que congrego a una nueva religión, el “Pentecostés segun Sabina”
o quizás del trio con la güera y compañía, que decir de las múltiples amantes y las borracheras
pero se que sabes que no te queda más que disparar verdades sospechosas desde tu trinchera
agazapada deseas la paz, en tu mundo construido de barajas chinas
la guerra fue solo estrategia para desnudar el quien es quien

te quedas con las manos llenas, con los que se quedan
me tuviste, me perdiste, me ganaste, pero nunca cambiaste
no te trataste en psiquiatría… ahora te despides
en una adiós impersonal, como es tu fuerte

te vendiste en efectivo con una frívola ideología
lo de matar lo aprendiste con los golpes de la vida
lo de morir cuando no tienes alternativa
cuando se desata el huracán es mejor buscar una guarida.