Traición

Huele a humedad la madrugada
sabe a traición lo que tu cabeza confunde con parrandas
cuando nuestra vida pende de un hilo 
prefieres la vida en el periferias de la ciudad

juegas con profesionales de viajar al más allá
perdiendo entre el humo la razón
entre los besos el corazón

donde quedo la promesa de bebernos los dos
trasnochar tumbados en la cama, oyendo música
hablar de todo, hablar de nada.

Duda

Anoche no dormí
me asalto la duda
¿será acaso qué la luz se apagó?

En mi espalda solo el silencio
un aire frío quemó los huesos
es mentira que soy eterno.

A la primera ventisca
un calambre en mis alas
detuvo el vuelo.

Imposible fue esquivar
las trampas en el viento
las flechas en los costados.

Cuando por fin
los nudos fueron abiertos
había un rayo de sol.

Desolación

Hay desolación en la entrada principal
el guardián ha sido abatido
las puertas son dos brazos al olvido
la mentira la verdad.

Llegue tarde a la cita
el sol se consumió
abandonó su posición
se fue y no supe que hacer

Siempre confié
ame contra cualquier pronóstico
no supe prevalecer
con un cañón en la cien

Se agito el aire
despeinó mis ganas de luchar
pero no encontré las fuerzas
el caos en su silencio me tomo.

Amargo despertar
con el mundo que gira hasta vomitar
derramé la esperanza de volver
era demasiado tarde.

La despedida

Sentí mi cara arder, era el sol de mediodía que me golpeaba los ojos con marro y cincel. ¿Qué paso ayer? Una vieja película de acción frente a mi apareció. Luces, féminas y alcohol. Una fábula en la ciudad del amor.

La mancha en mi pantalón no era producto de las caricias de las mujeres que bailan en ropa interior. El sabor de mi boca si era la amargura de olvidar quien soy, quien fui. ¿Dónde estoy? Las paredes de mi recamara no cuentan los momentos de tensión entre mi estómago y la razón. Mi mano herida si, cuando menos la espina clavada me advierte el camino que transité.

Lo que pueda cambiar lo que hice para que la memoria vuelva es poco, la duda en su rutinaria destrucción se encarga del resto. En el espejo un fantasma reprochó mis intenciones, me recuerda las flores derretidas en el pavimento, las luces que se escondieron con la bruma ya no se incendian con un guiño, lo que era un eterno resplandor se consume en un avance del reloj.

Un adiós, es una despedida. ¿Un sueño abrumador? Tuve que pasar por la hoguera, un descuido fue el disparo en la cabeza, y ahora arde el presente, con los labios secos por falta de besos, la piel con resaca, y un dejo áspero en la mirada.

Un beso

Un beso bajo el cobijo de una sombra
irrumpió en los sueños en mi cabeza
atormentado por un pasado desarmado
abrí la boca un poco y entregué el corazón.

Las letras eran miel en las cartas de amor
en tu buzón como caricias al alma
alimenté el juego sometido a tus caprichos
por dos copas de dulce adicción.

Los celos hicieron paja entre los dos
fuimos consumidos sin dar tregua
volcados como dos niños en bicicleta
inertes ante el fuego de inocente pasión.

Perdí una muñeca entre las luces de neón.

Una silueta al fondo del callejón
de mirada trágica y boca de plata
moviendo los dedos con pena dijo adios
el aire embustero gritó algunos reproches
por aquellas noches de robarle al sol
la luz que reflejaba la luna en el sillón.
Perdí una muñeca esa noche entre las luces de neon…
abrumado por la despedida
le respondí con una mueca
en el intento de decir “lo siento”
arriesgar era jugar con fuego
no quise saberlo
la razón se contamina con el alcohol
un trago largo de veneno fue la mejor opción.
Dejamos atras el vacio en el bar
las confesiones en tu cadera
el deseo…

Octubre en la distancia

A la distancia solo queda la nostalgia de una prometedora amistad, desperdiciada, y los primeros de octubre para recordar.

Y es que a veces me detengo y adivino lo que pudo ser, las paredes golpeando en la frente, los labios rasgados, todas las cruces… otras mujeres. Porque no soy de los que siguen las reglas del juego, y aunque me ponga el disfraz de caballero, tengo un lobo adentro, hambriento.

Quizás has decidido jubilar los besos, y no ser carne viva para este demonio. Quizás los números rojos te dieron para girar en exceso, lejos de la aurora, cerca del paraíso.

Al otro lado de la carretera solo te puedo decir que dejas en bancarrota la primavera, sin desliz, sin mapa para rebeldes, sin el vicio de volver a empezar.

El calendario me dice que el licor se consume y no en mi mesa, felices treinta y tres …

Galáctica

La boca que nunca será mía retoza serena en los confines del olvido, la gloria de su mimo queda reservada para corazones fríos, falta el ritmo de una hoja en el precipicio, los viejos desfiles de bonanza en la barra.

No queda esperanza para el equilibrista que se desnuda en la sombra, acechando a su musa en el silencio sutil de un plan perfecto que nunca tuvo llama.

Saben a muerte los recuerdos, a dulce y miel el abandono, de la mujer que duerme desnuda en otros brazos, en un carnaval sin mascaras.

Es una mentira en labios de mujer, un ángel que no sabe de encomiendas, un crimen a media noche, sin consecuencias.

Octubre y Erika

Hoy ha vuelto a darme por pensar, que el diablo vino a hablar… de la nostalgia de cinco octubres que han pasado desde que conocí esos labios que quiero probar. Recuerdo que estuve cerca de la gloria una vez, por un momento, en un bello error de cálculo al saludar. Por ocultar al canalla me fui con las manos vacías, sin una despedida, sin esa oportunidad de demostrar el valor de mis sueños y que también se besar.

Me quedo con una fotografía adornando la sala de mi casa, de una tarde en la playa, y con el conejo que se queda quieto en la luna.

No me acostumbro a perder, pero juego por placer… y hoy en este día te sigo deseando lo mejor a pesar que la distancia terminó por alejar a dos extraños.

Celebra con tus labios en la copa que pretendo ser en una noche de octubre, espero que sea de arrabal.

Desvaríos

Dimos vuelta en la sábanas de algodón
en la cama de tus padres
el espejo nos miró
con ojos de adivino.

Una lagrima de felicidad
se arrastro en tu piel
confundimos el amor
cuando desbordo la sangre
en el pacto que hicimos

La belleza esta al sacar la espada
derribar al enemigo en la batalla
despues un poco de vino…
y me olvido, como tu extravío.

Te preguntas que quedó de mi
después de arrojar las fotografías al mar
una luna con su cara siniestra
un invierno con desvaríos.