Camino sin retorno

En el cielo de los proscritos
conversaba un mortal y su quimera
como prototipos de canallas que no saben decir hasta mañana.
Habían estado embriagando a la razón
con historias del placer que causa la libertad.

Con los oídos aturdidos se pusieron a bailar
el sol se apagó en el rincón de aquella casa
ella olvidó el ritmo de la música al sentir el tacto
de unos dedos inquietos que recorrían su blusa
respondió con su mano en el pantalón
los barcos encallaron en ríos entre las piernas

Se miraron a los ojos con el mundo dando vueltas
con el roce de los labios en desvaríos
siguieron por caminos sin retorno
la sombra en su cobijo los hizo ser infinitos
pasaron los minutos de calor en los Himalaya

Cuando el rojo del cigarro ardió en sus pupilas
una guerra con tregua empezó detrás del telón
también una historia con final mejor
forjada con cuentos de arrabal.

De los pecados saben que son mejores los que no se esperan
los que te enredan dichosos
con abrazos y caricias en cualquier oportunidad
y en cualquier lugar, adictos.

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