Cadáver profano

Sugiero una embestida, al delicado algoritmo del destino. Un mordida sagaz a la penumbra de los escrito. Los reinos en boga algún día caerán, banal será la ley impuesta como látigo de fuego. Los caballeros gritaran el gol en la tribuna central del cielo, como victoria el premio al mejor embustero.

El muro detrás del porvenir tienen sus intentos de olvido, naufragios en copas manchadas de vino. En cada ladrillo se fecundan historias escritas en tiza y carmín, para realzar la ironía que deja el café derramado en la mesa, junto a las migajas de un pan viejo.

Huestes de sal cabalgan engreídas buscando redención en los brazos de una duda, en la cristalina mirada de la lluvia gris de la esperanza, en el pétalo de una rosa salpicada de sangre por el rocío de un mañana ruin, desgastada y cobarde.

En las vísperas de una nueva identidad, bajo la máscara desleal de la pasión, las ataduras se ciernen acogiendo lo fugaz de un deseo, retrocediendo un paso solo para prolongar lo que se viene con un rio a la puerta del silencio.

Cadáver profano que espera una oscura verdad en los límites desconocidos del mundo, navegando en solitario en los confines de un mar profundo. En los campos de la primavera recoge flores de invierno, enredando el tallo de un falso amuleto, divagando en las páginas de libros que encontró cual tesoro en las lagunas de un pirata en exceso.

Si lo maduro no quita lo vivido, que me alcance la sombra que una noche se quedo tendida exhausta en la cama de una rubia, esperando sacrificio, un madero ejecutor del porvenir. Si dos mentiras son igual a una verdad, que la colección de ruegos en el templo transija los cánones impuestos por la ingravidez de la sociedad asesina de sueños.

Si la vida exige intereses altos: soledad, depresión, pagar con poesía y reflexión nunca estuvo demás. Los cheques nunca fueron en blanco, tengo para pagar cada ocasión bailando y apostando, cobrando usura a quien cobre amor por destajo.

Se dirá que si a los buenos deseos, a los amigos que enloquecen en cada grito, a los que les falte amor, a los que te dan la mano antes y después de un tropiezo. Se dirá que si a los niños del pueblo, al que camina bajo la lluvia sin protector, al que hace playas con palabras, al que crea en la lucha por un ideal, al que persigue sueños y le alcanza para pagar las sonrisas con besos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.