Border line v2

Se empeña en hacer de don Juan al canalla que no se deja morder. En las historias que cree conocer, condimenta con una suerte equilibrista las historias que en su cabeza se enriquecen con besos y caricias, pagados al contado con billetes de cien. Atina al blanco en sus disparos a granel, anticipa como buena reina de ajedrez. Hace de puta más de una vez en su caricaturesco border line. Con su faena de anacrónica Adelita, rendidos ante su amargo sabor a caucásico tequila, caballeros y nobles, cortesanos y plebeyos, domesticados caen a sus pies.

Confieso que al buscar su mirada siempre me encontré un escote y una minifalda, que la encontraba cada lunes para perderla el fin en otra cama, que en el trapecio de las letras de su boca me quite la ropa con las dudas que deja la traición, que los sueños de volver a besar sus labios nunca fueron pasados, y que aún cuesta olvidarlos.

Se marchito su flor con tantos cuentos, se vació su voz con pecados no absueltos, su osadía la paga con murmullos tras su oreja a pesar de que mi secreto lo tengo guardado en una maleta.
En su atribulado guión de bailarina de ballet, es verdad que mi musa llegue de contrabando en mi encantado reino de cabaret. Es mentira que no esté libre de pecado. El mar es testigo de las noches que paso navegando desde las once a las tres.

Me sirvo de sus desapariciones sin cuidado para beber el último trago, para brindar en su ausencia por las largas notas en los espejos de los moteles, las devoluciones de los cuadros pintados en mi nombre, las primaveras hechizadas, y los nuevos pactos que habremos de romper.
Hay ruinas que el tiempo no sabe ocultar, las arrugas en los ojos, y los estragos en la piel, la mentira fina en una lengua que envenena sin cuartel, que adormece y luego mata con labia cínica, entrometida, desde un cuerpo de diosa griega y pose de niña bien.

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