Desesperanza

En la frontera de la cordura y la perdición, pasa otro día hundido en el sofá, con una mano que juega con los botones del control de la televisión, y la otra sosteniendo el celular, esperando un mensaje o una llamada que lo saque de ese sitio al que la mayoría de las veces llama hogar.

No hay cortinas que detengan el sol, se siente desnudo, observado por alguien al que no le importa si naufraga con las voces en su cabeza. Esta solo. Totalmente solo. Las cicatrices en la pared son engaños de Dios.

Las manchas en el sofá, el polvo en los libreros, las flores marchitas en la mesa de centro. Vestigios de una vida que se terminó. Podría desaparecer en el aire, quién lo habría de notar.

La música es un bálsamo para las almas que dejaron de soñar. Es mejor no estar atado a nadie, se confiesa antes de disparar: la calle puede llevar a tantos lugares. Quizás solo sea el inicio de un naufragio. Esta vez sin testigos.

Somos carne

Pude verte, escucharte, sentirte.
Y no se que de nosotros será mañana.

Puedo fluir en complicidad.
Somos carne.
Dejemos al tiempo decidir el título oficial.
Crecer es no tener prisa por volar.

Tus manos firmes en mi piel buscan abrirse paso en mis caderas.
Tu boca, es un claroscuro de placer.
Pude verte en la oscuridad, con tu triangulo perfecto de algodón.
Cómo explicar las mordidas en los labios, el sabor de tu nectar, el perfume en tu cuello.
La pasión que nos atrapa, que nos envuelve.
Los gemidos en contención.
No hay miedo, somos dueños del momento.
Las sábanas revueltas, la luz silenciada, el vino que fluye en nuestras venas, víctimas de la madrugada.

No buscamos templos, nuestros cuerpos son los dioses a los que nos debemos.
No buscamos un ancla, seguimos en movimiento.

El lugar, el día, el minuto exacto, nos seguirá.
Y no sabes cuando podrá encontrarnos.
Somos carne. Estamos preparados.

#flaca #erucasativa

Un segundo o dos.

Y ella se sentó en la mesa de centro, en la sala de casa
Con sus remera y su uniforme de enfermera…
Se dibujó un triángulo perfecto desde el eje entre las comisuras de su pantalón.
Cada punto de costura como un poro de atento seductor.

Ese aroma en el aire que provoca un poema o una canción.
Apenas un segundo o dos que la mirada se desvió.
Revivió recuerdos, atormentó, despertó el deseo.
Un viaje sin detenernos en el tiempo.

Y se fue un día entero en un segundo o dos.
Un pacto entre la madera y tela y dios nuestro creador, el universo o la evolución.

#chicacosmica

Gracias.

Demos gracias a la vida.
Nos encontro.

Un alma viva.
Respira como dios.
Pétalos de piel suaves como el aire.
Su sonrisa que emoción.
Ese trotar apenas tocar el suelo como si quisiera volar.
Hola papá. Me dice el auricular.
Tanta hermosura no se puede comparar.
Que se escuche toda la vida la carcajada y su maldad.
Que tire derechazos con cualquier extremidad.
Que sea feliz. Como yo lo fui.

#pequeñoangel

Humo rojo

Ayer me paré frente a una desconocida. Cantaba y bailaba como llevada por el viento. Le daba de comer a su gato, le acariciaba la espalda, le hablaba de cariños y besos. No me pude detener en su mirada por miedo a caer preso de su rabia.

Cuando se acercó, primero una bofetada, después me acuchilló el corazón, y luego vino el vacío, el silencio recorriendo mis venas. Cuando me di cuenta estaba en el piso con un diente a dos metros y la mitad de la cara cubierta de rojo, sentí algo salirse de mi cuerpo. Con su risa a carcajadas presumía sus largos colmillos, la ciudad la convirtió en vampiro para exprimir el alma.

Se largo con el caballero de buenas manos que cura la espalda, el maestro del cigarro que cuenta las mejores historias del barrio. No importó el Jack reciclado, ellos brindaron con un red label, fumaron un poco de la pipa, un poco del cenicero, juntaron sus labios y sus cuerpos, se perdieron en el deseo, en la bruma y en el humo, mientras la noche se despedía y el día daba los buenos días.

Me he visto en el sofá tratando de recapitular mientras mi hijo me pregunta si el destino de su mamá será el infierno cuando muera, pero ya no quedan lágrimas para responder. Todos somos malos de alguna manera, respondí. El infierno también tiene buenas personas.