Casualidad

Es medianoche cuando llego de incognito a tu dirección. El anonimato es el recurso favorito a mi falta y tu exceso de calor. Llamo a la puerta oculto en las sombras, intentando ser invisible, evitando a los testigos a toda costa. Tengo el mezcal, tu adentro la hierba para quemar, como fue el acuerdo previo.

No es necesario el prólogo en este cuento, olvida la ropa interior en el cajón de tu nueva vida. Se muy bien estoy de paso. No hay misterios. El contrato afirma que es la penúltima, de la penúltima vez.  

El humo se extiende, afina los sentidos. Toco tus senos, tus nalgas, tu calientas tus manos bajo mi pantalón. Te busco los labios, el único lugar vetado, tu mueves tu cuerpo en señal de aprobación.

En la habitación no hay preámbulos, la ropa son excusas para la imaginación. Mis manos te recorren, mi lengua escudriña tu sabor, es tu clitoris erecto la causa de esta adicción. Con mi cabeza entre tus piernas no busco redención, soy un pasajero sin boleto, un partisano sin devocion.

Dentro de ti, simulando un acto de amor, me aferro a tu espalda, a tu cadera que vive un momento mejor, cuidando no dejar marcas en tu piel. Debatimos bajo el cielo quién merece el infierno. Tu que ya no eres la misma, yo que soy un poco mejor.

Aun tenemos ese recuerdo, ese desliz que quema a pesar del frío, ese encuentro fugaz, sin palabras de por medio. Aun tenemos el veneno, delicioso y tóxico que te quema por dentro entre la conciencia y la casualidad.


Las palabras mágicas

Aun sueño con ella. Quiero recuperarla. Confesaba Gustavo desahogando su tristeza. Su mujer lo dejó por un par de tipos que sabían de la energía que generan los cuerpos desnudos en la mesa. Eres un pendejo, afirmó Rosario con sus ojos fijos en su teléfono, habitual en sus últimos encuentros. Algo se fragmentó bajo sus costillas, envejeció algunos años en unos segundos, escondió sus palabras en el viejo baúl de los recuerdos, y se olvidó del tema. El no buscaba verdades, quería un poco de calor para su afligida alma. Sin embargo, esa noche estaba escrito que otra historia pronto terminaría. Supo entender la prisa cuando ella fingió ese viejo dolor de cabeza y se retiró de lo que pretendía ser una larga fiesta. No estaba dispuesta a seguir el tonto juego de apagar madera consumida en fuego. Se desplomaron las fichas protagonistas del efecto dominó, la cena quedó servida, y la casa volvió a quedar vacía. Los amigos habían desaparecido al tornarse en gris la música en el reproductor. El desamor no era materia en discusión. Ya no pactaron con palabras mágicas. El desastre continuó. Se echaron a fluir sin dirección. El quehacer de cada día los separó hasta que se dejaron de buscar.

Quizás algún día cambiará su suerte.


Desesperanza

En la frontera de la cordura y la perdición, pasa otro día hundido en el sofá, con una mano que juega con los botones del control de la televisión, y la otra sosteniendo el celular, esperando un mensaje o una llamada que lo saque de ese sitio al que la mayoría de las veces llama hogar.

No hay cortinas que detengan el sol, se siente desnudo, observado por alguien al que no le importa si naufraga con las voces en su cabeza. Esta solo. Totalmente solo. Las cicatrices en la pared son engaños de Dios.

Las manchas en el sofá, el polvo en los libreros, las flores marchitas en la mesa de centro. Vestigios de una vida que se terminó. Podría desaparecer en el aire, quién lo habría de notar.

La música es un bálsamo para las almas que dejaron de soñar. Es mejor no estar atado a nadie, se confiesa antes de disparar: la calle puede llevar a tantos lugares. Quizás solo sea el inicio de un naufragio. Esta vez sin testigos.

Somos carne

Pude verte, escucharte, sentirte.
Y no se que de nosotros será mañana.

Puedo fluir en complicidad.
Somos carne.
Dejemos al tiempo decidir el título oficial.
Crecer es no tener prisa por volar.

Tus manos firmes en mi piel buscan abrirse paso en mis caderas.
Tu boca, es un claroscuro de placer.
Pude verte en la oscuridad, con tu triangulo perfecto de algodón.
Cómo explicar las mordidas en los labios, el sabor de tu nectar, el perfume en tu cuello.
La pasión que nos atrapa, que nos envuelve.
Los gemidos en contención.
No hay miedo, somos dueños del momento.
Las sábanas revueltas, la luz silenciada, el vino que fluye en nuestras venas, víctimas de la madrugada.

No buscamos templos, nuestros cuerpos son los dioses a los que nos debemos.
No buscamos un ancla, seguimos en movimiento.

El lugar, el día, el minuto exacto, nos seguirá.
Y no sabes cuando podrá encontrarnos.
Somos carne. Estamos preparados.

#flaca #erucasativa

Un segundo o dos.

Y ella se sentó en la mesa de centro, en la sala de casa
Con sus remera y su uniforme de enfermera…
Se dibujó un triángulo perfecto desde el eje entre las comisuras de su pantalón.
Cada punto de costura como un poro de atento seductor.

Ese aroma en el aire que provoca un poema o una canción.
Apenas un segundo o dos que la mirada se desvió.
Revivió recuerdos, atormentó, despertó el deseo.
Un viaje sin detenernos en el tiempo.

Y se fue un día entero en un segundo o dos.
Un pacto entre la madera y tela y dios nuestro creador, el universo o la evolución.

#chicacosmica

Gracias.

Demos gracias a la vida.
Nos encontro.

Un alma viva.
Respira como dios.
Pétalos de piel suaves como el aire.
Su sonrisa que emoción.
Ese trotar apenas tocar el suelo como si quisiera volar.
Hola papá. Me dice el auricular.
Tanta hermosura no se puede comparar.
Que se escuche toda la vida la carcajada y su maldad.
Que tire derechazos con cualquier extremidad.
Que sea feliz. Como yo lo fui.

#pequeñoangel