Arráncame la libertad de olvidarte

El tiempo golpea como olas embravecidas
solo queda la foto, las flores secas,
la alcancía para de los buenos instantes
y la memoria… para que llore y se vacíe.

La nostalgia viene sin nombre, sin dimensiones
solo estorba la sonrisa sostenida con fuerza,
las hojas tararean la tristeza que aniquila
por las lágrimas dedicadas a desperdiciar el olvido.

La sombra de tu penúltimo beso se evapora
no hay pesadilla que me regrese a su sabor
perdiendo el sentido del rumor que me sopla el insomnio
al contarme que lo sentía aun vivo.

En desamor desvisto cada alba
no por la sangre tibia que reclama
ni el llanto que acongoja,
es la travesura tan sutil
de aliviarme con tu ausencia
la felicidad desmedida por ti.

Y que más se hace si no es gritar inconformismo
si no es revelarse al tan común dañino dolor

La crueldad me reclama en estado de sobriedad
quise gritar los mil mensajes que no salieron de mis labios
y mis manos han encallecido acariciando el aire
coqueteando con el espacio vacío.

Los gestos enamorados de la soledad no han aparecido
y las rabietas desesperadamente buscan hacer eco
en el lugar donde tu corazón me tenía
en calidad de detenida, en calidad de refugiada.

Solo queda el polvo de la pasión que olvidé en tu maleta
puedo recoger los pedazos de vida
pero no los fragmentos del corazón inocente
que quiso no amarte enamorándose en tu acordada huida.

No olvidaré tu nombre, ni tu arrogancia por tener mi cordura
tengo hipotecada tu desaparición sin poder mirarla a los ojos
-Y ahora regresa y arráncame la libertad de olvidarte-
porque quiero conservar la brújula
que un día me llevara a reencontrarte.

Desahogo el orgullo con esta nota destinada a tus pies
con la alegría prometida perdida
y los deseos de una buena vida fingidos…
mis pies no corren hacia tu lugar
pero te llevaste la esencia de lo que era no amar.

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