Cuántas veces nos enamoramos de la persona equivocada,
y sentimos como el sentimiento nos hace cobardes obligándonos
a guardar lo que sentimos para después plasmarlo en algo más
que el archivo de nuestra memoria….y aquí estoy, haciendo de
una tarde nostálgica un viaje por los recuerdos y
entre tantos de ellos encontré un papel arrugado y
aún humedecido por la tristeza de un viejo amor imposible….


“Sabía que en algún momento de mi vida encontraría a una persona con las cualidades que me llenan y supongo que por eso estoy aquí escribiendo este mar de estupideces que no significan mas que una admiración sin argumentos para un ser que no tiene idea de lo que pasa por este necio corazón. Por eso sigo aquí esperando, por eso yo trato de ocultar cada uno de mis escritos y cada una de mis frases, por ello supongo que es idiota imaginar cualquier cosa ya que tu en realidad conoces lo que yo sigo buscando y que después de esto no hay nada mas que el contar de los días y por esto espero que ya acabe todo pronto y te conviertas en una persona de la que no recordaré su nombre, ni su cara, ni su voz hasta que poco a poco no recuerde nada de ti. Es tan cómodo callarse y resignarse que prefiero guardar silencio tratando de fingir que no pasa nada mientras por las venas corra una inmensa angustia y un fuego de tristeza que quema y es incapaz de extinguirse aún en la desesperación. Si algo olvidé en todo esto es ponerle fecha de caducidad a esta tonta ilusión que hoy me sostiene que supongo que se va a quedar como una enfermedad sin antídoto, como un neófito cariño aprisonado incapz de llenarme, incapáaz de matarme….”

08 de febrero del 2005