Ajenos

Ajena a tu fanfarronería
de cuentas largas
y faldas cortas.
Forastera de tu corazón adulterado
y tu atado de manos,
en mis desapariciones sin previo cuidado.

Pasan de largo las locuras
entre tu cariño fiscalizado
y mi tono de desánimo auto controlado.
Las mismas calles no nos ocultan del enredo
hace falta inventar atajos nuevos
ni las puertas se cierran detrás de cada desencuentro.

Ajenos a las lunas de las que tanto dialogamos
y nunca vivimos,
a los sueños infringidos
que no nos hemos vendido,
incluso a los pactos rotos
y el discutir por saber mas de nosotros.

Tu nombre se vuelve extranjero
a las mentiras con elegancia
a la libertad que ostentabas,
a la complicidad
cuando no amenazaba el drama
que implica el destender con la mirada tu cama.

Mi jactancia ya no deja estampa,
aprendí a volar
dibujándome en cualquier parte del mapa.
Las osadías me las callo
como el secreto que cada viernes
tu te llevas en las copas extras y en cada trago.

Desiguales tintas en la poesía
que enmaraña nuestra vida,
fieles al arte de fingir
aunque no sea la mejor opción,
y si bien no dejamos de ser ajenos
podemos ser amantes de la nostalgia.
-(por ocasión).

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