A la niña que no quería besar.

Estaba en el filo del sillón,
intentando retomar el sueño y la pasión,
algo le molestaba y no decía nada
a la niña que no quería besar.

Tenía ganas de contar una historia,
retrocediendo un poco la mía,
mientras me acercaba para contarle al oído
a la niña que no quería besar.

Y sonreí con su hermosura
abrazando su ternura
mientras la platica hacia reír
a la niña que no quería besar.

Su fragancia colmo mis ansias
y entre suspiros note mi calma
acercándome un poco más
a la niña que no quería besar.

Y ahí estaba la luna
envuelta en música y dulzura
y mis manos que no están quietas sujetan
a la niña que no quería besar.

La bruma envolvió la noche
el influjo dejo los reproches
besando con pasión y ternura
a la niña que no quería besar.

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