6to aniversario de Locura Transitoria

Desierto, y sin embargo, vivo. Este podría ser el epitafio para el sexto aniversario de locura transitoria. Y es que ya son pocas las musas que se dejan seducir, y muchas las labores en la ciudad. Se han cambiado los viajes de placer en la pequeña Francia, Sodoma y Gomorra son destellos del pasado, el presente lo marcan las horas a la espera de un futuro de gloria casera.

Ajenos al drama, así llegamos al sur, anclados a un puerto sin verbena, no existen planes de explorar cuerpos desnudos en arrabales clandestinos, ni noticias de tormentas al alcance. La fiesta termino.

El mapa en la flor no tiene salida, ni escape, vive a la par, contenida por futuras ofrendas. Con todo, la ubicación del tesoro es estimulante, un poco de aderezo en la voz para contar en cama fragmentos de cuentos delirantes.

Las nostalgias, nunca faltaron en la cantina del recuerdo. La crónica que sirvió un jugo suave al paladar, se mezcló entre las sombras de un instante de gloria.

Cada noche, en el umbral del olvido, las ganas son diluidas con la verdad, y cada día despierto, en el mismo sueño, buscando nuevas estrategias para viajar como un polizón en las caderas de la luna.

Ella, se mantiene, incluso en complacencia, como un fantasma que me agobia, y me despierta por las noches empapado de sudor y un beso surrealista.

– ¡Que maravilla! Un latido acuoso, burbujas en el vientre, nostalgias, y bienvenidas.

– Los genios no tienen hijos, sentenció la figura de mujer al fondo del espejo. – Musas si, como drogas, también, argumentó, para dar esperanza a esta locura. Zarparemos algún día para la crónica de nuevas aventuras.

Locura transitoria ha enmudecido este último año, tanto escritores como lectores han encontrado un mejor lugar para perder el tiempo. No tan felices son aquellos que se mantienen, sin embargo, saben que la vida da esos momentos de quietud. Cuanto mas tiempo el mar esté en calma, queda menos para que la tormenta se haga presente, entonces es cuando la tinta volverá a correr como un río de sangre.

Gracias a todos los que aun se atreven a visitarnos.
Gracias a Luna Roja que se mantiene conmigo en el barco, reparando el desgaste que provoca el estar anclado .

Gracias a mi cómplice de locuras, por permitir condimentar de historias la mesa, y la cama. Al chaparro por sus locuras, a mi princesa por sus éxitos, al monocromo que me sonríe en la pantalla, a todos esos pequeños bajitos que le dan sabor a la vida con sus sonrisas.

¡Salud!!! Que en el desierto, también hay vida. 6 años cumplidos.

 

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