Arrancando algo de entre mis entrañas, insoportable que seas tu
quién me traspase al otro lado y me convierta en “las otras”,
amarrando los pedazos de arrojo que quedaron impresos en el aire,
me deshago por convertir en entelequia tu cinismo,
la cobardía con que amanecen tus ojos destendiendo la cama,
la manera tan peculiar de estos últimos instantes que le dan vida a mi respiración.

Decepción de alma y piel….
a cansarse de la espera tan audaz que arrebata mi devoción,
Incomprensión de mi alma en queda,
En el intento por evaporar las trizas de depresión a punto del vuelo.

Ni una palabra más, no preguntas asediadas,
y no pretendo discriminar, pero eres tu
la única persona con quién no deseo charlar.
No desgastes el átomo de pensamiento en el experimento de interpretar mi silencio
no es lenguaje vida mía, es solo que tan solo por un segundo
deseo engañarte con la soledad.

Y no procuro calumniarte, pero si algo arrastras esta mañana, es culpabilidad.