Dos cartas y nueve notas

La melancolía abalanza una descarga
de recuerdos en madrugada
de besos sin dueño,
de unos labios que no me retuvieron
cuando terminó el juego.

Mi octubre devaluado se roba la magia
y la atracción por sus tonos tan complicados,
nunca hubo reversa
perdí el rumbo con tanto cuento,
recibo el recuerdo esta vez sin contrato 
para afianzarme de contrabando
y regalarme una luna y conservarlo.

Dos cartas se perdieron en el armario
en el descontrol de mis arrebatos
la licencia la extravié en algún lado
aun duele el sabor a milagro
en la ausencia, en su olvido precipitado.

El sello adulterado sigue intacto,
pero nueve notas han perdido la fe
su veracidad se consumieron en tazas de café
y aun con todo no existe nada como ese desvelo
y el brillo de mi piel.

El filme dio un salto 
aunque el sigue en el mismo lugar parado 
yo sigo esperando en algún lugar 
por si existe lo soñado
por si me roba la calma para seguir en pie
prometo no robar secretos esta vez.

La belleza no la dieron los versos
el adornó la revuelta 
y la intención de no desperdiciarla 
como un lujo de amar sin consecuencias
aun suele ser el mejor viaje alucinado.

Cuando ronden los silencios
gritare despacio nueve notas al aire
escribiré dos cartas para pagar el rescate
de una valentía que nunca pude robarme
de una caricia que aun suelo necesitar
al momento de resignarme.

En susurro: No me pierdas en desaire…

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